Dos formas de entender la dirección: Mourinho vs. Tito Vilanova

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Foto: Zimbio.com
Me parece muy extrapolable la forma en que comunican y actúan dos referentes futbolísticos como son Jose Mourinho (entrenador del Real Madrid) y Tito Vilanova (entrenador del FC Barcelona) y que sin duda, podemos trasladar al mundo de la empresa.

Debemos indicar que   a  nivel profesional poseen dos carreras muy diferentes, pues uno de ellos, Mou concretamente, posee un dilatada carrera plagada de éxitos y que Tito posee una trayectoria mucho más corta como primer responsable de plantilla, pero no es menos cierto que esta realizando el mejor inicio de liga de la historia,  además de acumular múltiples triunfos en otras competiciones. No me interesa comparar cual de las formas de dirigir es mejor, solo establecer una descripción profesional, la adecuación cada uno de los estilos la decide Usted. Me interesa mucho mas plasmar la forma de dirigir  que proyectan cada uno de ellos, así como la incidencia de sus comportamientos y formas, en las organizaciones a las que pertenecen.

 

Los comportamientos de cada uno de ellos, siempre según lo que nos muestran a través de los medios de comunicación, hacen que proyecten una imagen muy diferente de las organizaciones, de las “empresas” que representan. Estas interpretaciones que realizo pretenden ser profesionales y según el prisma del management, por lo tanto no desea tener que ver con ningún vínculo con el fanatismo, cariño o predilección que se  tenga por cualquiera de los dos clubes.

 

El comportamiento de Tito Vilanova, según reflejan los medios, es el de un recién llegado, que no ha ganado nada aun y que siempre estuvo a la sombra en el éxito, mas concretamente a la sombra de Pep Guardiola. Personalmente, parece que es un entrenador que antepone el grupo a la individualidad, quizás por inseguridad, quizás por el convencimiento de que el trabajo en grupo genera mejores resultados que la exaltación de la individualidad. Hombre de timidez arraigada, que parece no tener interés por el protagonismo personal, en su trabajo, aunque sin duda de firme convicciones a la hora de dirigir la plantilla, donde se apoya en los líderes técnicos del equipo. Persona insulsa en sus declaraciones, donde intenta no meterse en demasiados “charcos”, aunque en ocasiones responde acudiendo a la fina ironía, ante las preguntas de los periodistas.  Le están acompañando los resultados y esto le está permitiendo no tener hasta el momento grande crisis, ni movilizaciones dentro de la plantilla, entre sus trabajadores, todo va bien pues estos resultados son la mejor garantía de bienestar. Será un reto ver como gestiona los ataques de egos tras el éxito si finalmente se confirma o en el caso de que aparezca el fracaso. Tito está proyectando una imagen del club comedida, relajada y de absoluto respeto por todos los stakeholders que influyen en la dinámica del club, lo que tradicionalmente se conoce como el entorno del barca. Entiendo que dicha imagen que proyecta es absolutamente coherente con la imagen corporativa que el persigue proyectar la junta directiva del club. Deberemos ver cuando se desate alguna crisis como responde Tito, pues es ahí, en las crisis, cuando se ve el estilo directivo y forma de acometer los problemas. De todas formas mucho me temo que su comportamiento no se diferenciara mucho de lo que conocemos de él hasta hoy, su problema será que probablemente, con esta forma de actuar, no convencerá a la prensa de manera definitiva de por donde pasa la superación de crisis, o peor aún, que el grupo no lo identifique que como líder preparado para asumir dicha superación o que no le conceda el grupo dicho liderazgo. Su tranquilidad, paciencia, buenos modos e incluso relajación, es un estilo que en la actualidad le sirve para liderar su parcela de responsabilidad, que entiendo no debe ser otra que la deportiva,  veremos cuando cambie el escenario, si mantiene estas premisas directivas, y en este caso si le sirven para superar situaciones menos estables. Se podría tildar a Tito de hombre de club y entiendo que se alinea perfectamente con los propósitos e imagen que el club desea proyectar. Su falta aparente de sangre, en ocasiones, podrá provocar una reacción por parte de los seguidores que puede le cree problemas en la estabilidad de su puesto. Debemos ver su adaptación y comportamientos, en etapas mucho menos tranquilas en el club, para valorar su capacidad directiva.

 

Mou es un entrenador, un jefe, absolutamente diferente a Tito. Ni mejor ni peor, solo absolutamente diferente. No reconocer lo éxitos que ha obtenido a nivel profesional, seria inadecuado, por lo tanto no valorar su forma de trabajar iría en contra de lo que los resultados nos muestran. Mou es un profesional que impone su liderazgo, es decir, no se gana la voluntad de sus colaboradores, eso requiere tiempo y una dedicación importante al grupo, impone quien es el jefe desde un primer momento. Su forma de proceder nos indica que se echa sobre sus espaldas toda la carga mediática, cuestión esta que siempre le hace estar para bien o para mal en primer plano. Esta situación no alcanzo a establecer si es por razones estratégicas o por puro protagonismo del personaje, de todas formas cuando envía a emisarios a enfrentarse a los medios, consigue el mismo propósito que si estuviera presente, todos saben que el enviado no es más que un megáfono del entrenador. Esto provoca en ocasiones, que se planteen pequeñas crisis que fácilmente serian evitables. Parece sorprendente que ese gusto por el protagonismo no lo acompañe en ocasiones con cierta mano izquierda para sortear, en muchas ocasiones, malintencionadas cuestiones de los periodistas. Suele ser un profesional de cierto gusto por la polémica, sobre todo cuando no acompañan los resultados, donde siempre encuentra culpables que justifican dichos resultados y raramente entre esas causas nos indica la posibilidad de su error como entrenador.

La seguridad en lo que hace, lo presentan a veces como un profesional inflexible, con lo que debe ser difícil negociar con él, no persigue el trabajo en equipo, en el sentido de compartir decisiones, mostrar cierto consenso en lo que se debe decidir y como realizarlo, su papel es hacer trabajar al equipo en la dinámica y valores que impulsa. Sería el tradicional estilo directivo autoritario, válido para muchas situaciones por las que puede pasar la organización, pero absolutamente inapropiado muchas otras. El autoritarismo quizás funcione de manera adecuada en épocas de crisis, pero paradójicamente también podemos decir que provocaran muchas situaciones conflictivas cuando todo vaya bien. Mou es un profesional que gana mucho con seguidores fanáticos, se gana su apoyo incondicional con cierta facilidad, pero no alcanza a conquistar a seguidores con cierta visión crítica, quizás por ese componente de imposición que siempre tienen sus palabras. Lo cierto y verdad es que el Real Madrid y más concretamente su presidente, están realizando una apuesta muy arriesgada con este entrenador y su forma de dirigir. Y digo arriesgada por que están tratando de identificar el ADN  del club con la imagen del coach. Esto puede que consiga resultados deportivos, pero es muy probable que con alto coste y deterioro de la imagen del club. Florentino está jugando fuerte, con una apuesta arriesgada por un profesional que solo tiene como interés salir victorioso él de la contienda (así lo ha demostrados en otros club donde ha trabajado, por que habría de ser diferente en el Madrid), está poniendo en manos de un directivo, que posee sus propios valores que no siempre coinciden con los que pregona el Real Madrid, toda la historia del club, así como su imagen y señas de identidad. Demasiado riesgo. La imagen que esta generando el Madrid en la actualidad, a través de Mourinho como estandarte y líder de la plantilla,  es la de un club que siempre tiene una excusa para justificar el resultados, donde su principal representante solo esta coloquial y agradable cuando gana, pero que cuando pierde siempre hay un jugador al que echar la culpa. Mou es un profesional de gran ego que puede que algún día explote y salpique la imagen de la casa blanca, de manera importante, con pérdida de apoyo social en forma de seguidores. Este ego es el punto fuerte y el débil de este directivo.

 

Tito y Mou dos maneras de trabajar para alcanzar resultados positivos para sus equipos, dos formas de llegar al éxito, dos maneras de mostrarse. Es importante saber que nuestros empleados, además de resultados, también ofrecen una imagen de la empresa que somos, o la que queremos ser, que debemos incluir esa proyección de nuestros trabajadores en la valoración de los resultados que se obtengan.

Usted decide qué modelo le convence más. Ya hace algún tiempo publiqué un artículo comparando a su grandes figuras Messi y CR9. Si observan es muy coherente el jefe que ponen cada uno de los clubes a cargo de sus figuras, de los empleados más importantes, encargados de liderar los éxitos. Me ha parecido importante describir ambos modelos desde el punto de vista de incidencia para sus clubes, de manera independiente a que la “pelotita” quiera entrar o no. Quizás también para esto último, sea importante, además del talento deportivo del grupo, tener en cuenta estas dos formas de entender la dirección de grupos.

 

Rafael Cera

@rafacera

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