La Creatividad no se exige, se siembra

Imagen:www.elrincondelpublicista.com
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Cuanto de importante nos resulta poseer una bolsa de creatividad importante en nuestra organización. Esta es una afirmación que se confirma para aquellas organizaciones que poseen mucho interés por la innovación en su funcionamiento diario. La creatividad es necesaria para conseguir objetivos, para fijarlos, para controlarlos, para existir como organización y ser competitivos.
Existen muchas organizaciones que creen que esta capacidad, la creatividad, es algo que no es necesario provocar, que se da por efecto espontaneo, que sin más cuando hace falta viene y aparece. Nada más alejado de la realidad. La creatividad es la actitud que más se debe preparar a la organización para que se dé. Obviamente, estoy hablando para cuando queremos etiquetar una organización de creativa, no de que se dé un acto creativo en una persona en concreto y particular de esa empresa. Hago referencia a esto, pues no tiene mucho sentido de hablar de creatividad particular para los intereses de la organización, hablo de empresas que desean tener en entre sus activos de know how, la creatividad. ¿Qué situaciones se deberían dar en una organización para ser creativa?
– La organización ha de estar orientada al desarrollo no al control. La creatividad es una actitud muy libre y caótica como para controlarla con sistemas coercitivos
– No confundir, no se puede presionar y coaccionar a la creatividad pero si requiere de sistemas con ciertos tintes disciplinarios y orientativos para que sea eficaz
– Seleccionar personal con talento. Se da un indicie infinitamente más alto de creatividad entre personas con talento que con la ausencia de él
– Crear un entorno donde la creatividad este bien vista, incluso que se retribuya
– Poseer mandos que crean en la necesidad de ser creativos y la innovación
– Que estos estén capacitados para gestionar ese aluvión que es la creatividad, para ponerla a servicio de la organización y sea un valor para esta
– Debemos medir el ROI de la creatividad, es decir , debemos saber cuánto de rentable son los valores creativos que admitimos en la organización, no solo en dinero, sino también en competitividad
– Que el cuadro directivo muestre actividad creativa en su trabajo diario de cara al resto de trabajadores y hacia el exterior de la propia organización. Que sea una herramienta habitual de trabajo.
– Establecer en las políticas de empresa, la creatividad como un valor y no como un lastre y después que la practica avale esta política
– Incluir procesos creativos en las tarea rutinarias de trabajo
– Que la innovación sea un fin en la organización y que la creatividad sea el medio necesario para alcanzarla
– Que la organización invierta en creatividad, a través de formacion, debates, trabajo en grupo, procesos de trabajo, en tiempo, en personas, etc.,
– No ponga más limite a la creatividad, más que aquel que no supone valor para la empresa
– La creatividad en ocasiones supone saber gestionar el coas aparente que muestra, para reconducirlo a los interés de la empresa
– Apostar por la creatividad de manera seria, es un camino sin retorno, o con un retorno difícil para la organización
– Es sumamente rentable la creatividad bien orientada, y absolutamente devastadora la creatividad sin control y anárquica
En definitiva como ven, la creatividad puede ser cualquier cosa menos improvisada, es más la creatividad espontanea puede tener malos resultados para la organización por varias razones, por frustración del agente que realiza ese proceso creativo, por inadecuación a la marcha de la empresa, puede desmejorar el trabajo si no creativos, si eficaz de muchas personas ante la visualización de inadecuación y posterior frustración de tratar de realizar las cosas de manera más eficientes, esto provocará bajada de los índices de eficacia, pero ante todo un empeoramiento del clima laboral, por desmotivación. Le animo sinceramente a que la creatividad entre a formar parte de su identidad como organización, pero primero prepárela para asumir esa nueva identidad, a su orden como empresa y a sus trabajadores, incluya la creatividad y habrá de aceptar “los beneficios” y riesgos que conlleva, si esa relación en un tiempo prudencial no es favorables desde el punto de vista de esos “beneficios”, algo estará haciendo inadecuadamente. Parece paradójico que para introducir la creatividad en el ADN de su empresa, lo primero que necesita es un plan de actuación, y es que para que dé buenos resultados, no se trata de exigir esa creatividad, sino de sembrar para poder recoger sus maravillosos frutos.

Rafael cera
@rafacera
http://about.me/rafacera

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