¿Quiere una ventaja competitiva solvente?, Implique a su gente en el proyecto empresarial

Imagen: cepymearagon.blogspot.com
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Es de todos sabido que el trabajo fundamental de cualquier directivo, de cualquier persona que sea responsable de un grupo de trabajo, es los resultados conseguidos por dicha unidad de trabajo. Estos tienen relación directa con la capacidad de generar la implicación necesaria en cada uno de los participantes del proyecto. Este es el gran reto del o la responsable del grupo de trabajo, y debo añadir que esta misión en ocasiones que se torna casi imposible. Obviamente, lo que me gustaría aportar en este post es trasladar ideas que han funcionado en diferentes organizaciones y que me parecen interesantes y extrapolables, pero que en absoluto se trata de ninguna fórmula o recetario  de cocina que siguiéndolo al pie de la letra aportará resultados seguros, sería una venta de humo por mi parte.
La implicación de los trabajadores, empleados, colaboradores, ayudantes, directivos, mandos intermedios, o colectivo que elijamos, posee una característica común, y es que cada uno se implica como consecuencia de factores diferentes en casi todos los casos. Recordemos que conseguir la implicación de estas personas, es la consecuencia de variables que provocan el acto voluntario de dar lo mejor y todo por el proyecto. Por tanto, si centramos nuestro trabajo en la implicación per se será complicado obtener resultados de cierta relevancia, tendremos que actuar de otra manera.
Por lo tanto debemos fijar las causas que provocan la implicación, o dicho de otra manera, que factores debemos activar y en qué sentido para que el sumatorio de todos ellos provoquen la implicación de nuestra gente, cierto que se presenta como una tarea cuando menos nada fácil. Si es cierto que existe factores controlables y comunes, que en términos motivacionales llamamos higiénicos, que son aquellas circunstancias que consiguen mostrar escenarios neutros, que no es poco, para conseguir la implicación, así como tendremos en cuenta otro, siguiendo el mismo razonamiento, que llamo activadores, consiguen dinamizar, movilizar, provocar a la persona hasta la implicación. La gran dificultad radica en que pueden coincidir muchos de estos factores (tanto higiénicos como activadores) en muchas personas en la que pretendemos dicha implicación, pero para alcanzar este logro necesitaremos personalizar el mapa de factores que pueden provocar la implicación. Cada cual compartirá con el resto del grupo ciertas variables necesarias para la implicación personal, pero se diferenciará en muchos otros. Es por ello que plantear planes generales e indiferenciados de actuación, para implicar al grupo, puede ser insuficiente en el mejor de los casos, en el peor conseguir resultados contrarios a los pretendidos.
Dicho esto, si podemos adelantar ciertos factores que son necesarios revisar para la implicación de nuestras gentes:
– Sin la implicación del/la responsable no aspire a iniciar ninguna campaña
– Cree un mapa motivacional personal de cada integrante del grupo, que le motiva, que le desmotiva, que le mueve, de que huye, sepa que es lo que le interés, que le preocupa, que le da miedo …
Sin conocer la personalidad y valores fundamentales de esta, le será complicado conseguir la motivación, es una persona preferentemente emocional, racional, atenta, desconsiderada, etc… como es la persona en su valores más representativos
– Qué tipo de mentalidad posee cada miembro del grupo
– Que estilo de vida posee cada uno
– Cuáles son las prioridades vitales que busca en el trabajo
Que comportamiento grupal que posee cada integrante, participativo, boicoteador, representativo, divagador, líder, que papel jugará en el grupo y en qué momentos
– Es conveniente conocer el recorrido que ha tenido cada persona en otros proyectos, en otras empresas
– Tener un perfil profesional de cada integrante, así como un mapa de fortalezas y debilidades de cada uno de ellos/as
– Según el perfil, experiencia, antigüedad en la empresa, deberá adaptar su estilo directivo al grupo
– Su abanico de habilidades directivas (comunicación, liderazgo, motivacional, negociación, etc…) ha de ser suficiente, para como promotor de la implicación, intentar conseguirla
– Realizar un sociograma no vendrá de más para conocer la relación entre individuos dentro del grupo. Repita esta herramienta en el tiempo de trabajo en diferentes momentos
– Sin respetar los objetivos y naturaleza del proyecto, no sabremos que nivel de implicación necesitamos para alcanzar los resultados esperados
– El nivel de implicación en ocasiones no se alcanza por que la organización es incapaz de poner los medios (del tipo que sean) o los escenarios necesarios para satisfacer las necesidades de los integrantes del grupo

Y con todo ello, Usted tendrá un puzzle de piezas que tendrá que encajar para conseguir el objetivo, la implicación. Tendrá que montar un sistema de trabajo y de relación entre individuos para alcanzar una implicación grupal que dé respuesta a todas las necesidades que le plantean sus colaboradores. Aquí si podría comentar que se trata de un tratamiento muy parecido al que se le brinda a los clientes desde el ámbito del marketing, por lo que no estaría de más tener siempre presente, que debemos tratar al empleado como un cliente interno de la empresa, donde nuestro objetivo es la satisfacción de sus necesidades en toda su amplia definición y espectros de expectativas. Sin este objetivo no pretenda la implicación, en todo caso la colaboración en el proyecto como mal menor, pero en su versión más negativa podemos conseguir la despreocupación del grupo por los resultados, el caos. Esto no le será nada fácil, lo que sí le puedo asegurar que es imprescindible para optimizar la eficiencia del trabajo en grupo. El nivel de implicación individual que necesita de cada integrante es el que suponga valor para el grupo, por lo tanto Usted será el que delimite y satisfaga las necesidades de cada uno (las de mayor valor para este) para que el grupo alcance los mejores resultados posibles.
Ya sé que por lo comentado hasta ahora, muchos de los que ahora leen este post, estarán pensado que es necesario una labor psicológica a nivel profesional para realizar el trabajo definido, y lleva mucha razón, pero no es menos cierto que el directivo de éxito, una de las características necesarias e imprescindibles es realizar este trabajo de forma natural y habitual con sus colaboradores. Recuerde nos estamos jugando unas de las ventajas competitivas más duraderas que puede poseer una empresa, la implicación de todos en el proyecto empresarial. El que piense que la implicación se puede obligar o imponer, que vaya preparando la salida por la puerta del fracaso, la implicación se gana en virtud a las necesidades de quién debe alcanzar los resultados. Y esto no es Nada fácil, pero no es menos cierto que se plantea como una tarea imprescindible para alcanzar niveles de competitividad relevantes. Por lo tanto creo que merece la pena el esfuerzo

Imagen: cincodias.com
Imagen: cincodias.com

Rafael Cera
@rafacera

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