Una Empresa sin personalidad, solo puede utilizar el marketing como fuegos de artificio!

Imagen:abrahamvillar.es

Esto de relacionarnos con clientes, lo que llamamos marketing, es muy curioso cómo se aborda desde muy diferentes empresas. Existen organizaciones que absolutamente convencidos de lo que hacen, consiguen resultados que se buscan mucho más allá del corto plazo, mientras que otras compañías que hacen lo que creen deben hacer, sin convencimiento, pero que su comportamiento marketiniano se rige solo desde del conocimiento de la disciplina comercial. Esto suele conceder resultados que no tienen por qué ser peores en un primer momento, pero sin duda de menos recorrido en el tiempo y en el corazón de los clientes.

Cuando hablo de convencimiento, me refiero a las empresas que mantienen comportamientos comerciales, financieros, en rrhh, en producción, que surge de la idiosincrasia de la propia organización. Que no se trata de hacer algo que parece ser lo correcto o conveniente, aunque esa actuación, en realidad, no vaya con la personalidad de la marca o de la propia empresa. Convencimiento de que se ha elegido un camino, y que se sigue ese camino, que se utiliza el marketing como filosofía y técnica para comunicarlo, darlo a conocer, interactuar con los clientes y satisfacer sus deseos, esos clientes que admiten acompañarnos en ese recorrido empresarial, que deciden aprobar el camino que trazamos como organización. Si no se posee ese convencimiento de quien somos y esa seguridad de que lo que hacemos para el cliente, surge de nuestra forma de ser como empresa, si no se da esta circunstancia, todo esfuerzo que realicemos por ganar clientes, puede provocar el efecto de generar desconfianza entre los clientes. Comento todo esto pues se visualiza cada día más, y lo llaman marketing, actuaciones, que en otro post hemos llamado efectos de artificio, comunicados, campañas, promociones que solo pretenden tener una buena acogida entre los clientes, pero que en realidad no encaja en el ADN de la empresa, no coindice con la imagen de empresa que mostramos con el resto de acciones a diferentes niveles, son actuaciones de cara a la galería, sin tomar en consideración que esa misma galería llena de personas a la que nos hemos dirigido juzga la “verdad” de todo lo que ponemos en el mercado. De tal forma que es fácil que si ponemos a disposición del clientes iniciativas con buena imagen, pero que entienden que no encaja con nuestra personalidad, que solo pretendemos ser correctos, solidarios, benevolentes, participes, etc.. pero que todo ello no el cliente no lo asocia con nuestra organización y su comportamiento habitual , generará una imagen distorsionada, que yo lo llamo GAP de COHERENCIA, entre la acción que ponemos en el mercado y como nos ven los clientes por lo que saben de nosotros, prensa, otras actuaciones, como comunicamos, con quien asociamos nuestras marcas, etc,. Resultado DESCONFIANZA, ¡mal asunto para tener relaciones comerciales duraderas!, para ganarnos la aceptación del cliente, así como para que la acción que tan perfectamente hemos diseñado técnicamente desde el conocimiento del marketing, solo tendrá como resultado, despistar al cliente.

Mantengo desde hace mucho tiempo, que de igual forma que los clientes eligen a sus empresas proveedoras de soluciones de problemas, es parte fundamental del juego comercial para que las empresas tengan éxito, que esta, a su vez sea capaz de elegir igualmente a qué clientes quieren proveer de soluciones. Para ello conocemos herramientas como la segmentación de mercados, estudios de mercados, marketing directo, globo sondas, etc., pero debe existir un trasfondo importante a la hora de elegir cliente, y es preguntarse, con mi forma de ser, con mi personalidad como empresa, ¿en qué tipo de cliente encaja mejor mis soluciones?. Esta es una pregunta trascendental hoy en día a incluir en cualquier proceso de elección de mercado. Para ello es necesario tener definida una forma de ser como empresa y determinar en función a esto, una “fotografía” clara del tipo de cliente con que mejor “combina” dicha personalidad. Y todo esto que estamos comentando, tiene mucha relación con eso que en la actualidad las empresas toman como de valor estratégico. LA REPUTACION CORPORATIVA. Poseer una imagen organizativa más allá de los productos y servicios que ofrecemos que sea del agrado y complementaria con las personalidades, valores, deseos, forma de ver la vida de los clientes. No se puede tener una buena reputación sino existen sinergias de valores entre empresa y cliente. La reputación no la ganan las empresas, la concede los clientes y el mercado en general que le concede valor, o no, a las actuaciones de la empresa.
Bien pues todo ello pasa por el convencimiento de lo que somos y lo que queremos ser como empresa. Del convencimiento de lo que hacemos desde la empresa, a cualquier nivel, surge de la idiosincrasia de nuestra personalidad, de que estamos convencidos del camino que queremos recorrer y que todo en la organización, marketing, finanzas, producción, rrhh se pone a disposición de esa idiosincrasia y que a su vez refleja esta. Convencidos de que es el camino que debemos recorrer. Lo demás es convencer al cliente de que vagamos sin destino, pero eso sí, llamamos la atención con fuegos de artificio cada cierto tiempo, gracias a los que ciertas personas consideran que es el marketing.

Rafael Cera
@rafacera
Que tengas un buen día!
¿Propones algún tema para tratarlo?

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