La Innovación sin su puesta en marcha, solo son buena intenciones!

En todos los ámbitos profesionales se defiende a ultranza que la innovación es una condición necesaria para organizaciones que pretenden ser competitivas. Absolutamente de acuerdo con esta premisa. En el mundo comercial en general y del marketing en particular, no debemos tener ninguna duda. Es la innovación la que nos permite ser diferentes de los competidores, los que nos aporta valor de cara al cliente.

La innovación eficiente en las organizaciones, las que consiguen posicionarnos en el agrado de los clientes, en contra de lo que piensan algunos profesionales, es una actitud!, que se traduce en acciones que muestra esa actitud. Es decir, innovar de manera espontánea o casual, puede ser interesante, incluso conseguir mejores resultados comerciales que hasta los entonces alcanzados, pero no aportara un valor de peso de cara a los clientes, si no mantenemos el nivel de cambio en la forma de comercializar.

Estarán de acuerdo conmigo que en marketing podemos innovar en todo. Recuerdo que tuve la oportunidad de charlar con uno de los gurús de marketing digital de nuestro país y me comentaba: “Rafa, en marketing digital, esta todo por descubrir, existe un campo abonado para cualquier iniciativa que pueda suponer ganar cliente y rentabilizarlos”, esas palabras las acepté con mucho agrado y con cierta sorpresa a la vez, pues le repliqué que eso no era exclusivo del ámbito del marketing digital, sino que en el marketing “tradicional” u off line, existen las misma posibilidades de innovar, de hacer cosas diferentes. Es más, le comente que en mi opinión, existen muchas premisas que se dan por “verdades absolutas” en el marketing, que ya no funcionan como hace unos años y terminé apostillando, creo que convenciéndole, cuando le dije que todo esto era así por una sencilla razón, el cliente evoluciona, por lo que era efectivo hace  años, ahora está obsoleto, porque el mismo cliente es otro diferente. Fue una conversación muy agradable y enriquecedora, en la que compartimos pensamientos sinceramente muy interesantes. Terminó por aceptar mi postura, eso sí, un poco a regaña dientes, pues no es profesional de aceptar de manera inmediata posturas comerciales sin reflexionar. Esto muestra lo gran profesional que es. Creo que llegamos a la conclusión de que no existe ningún muro separador entre el marketing digital y el “convencional”, y que es más probable que sea un hilo conductor el que une ambas disciplinas, el marketing digital es una parte del todo que conocemos como marketing. Desde esta perspectiva acordamos y compartimos que la innovación en el marketing en general sigue siendo la herramienta que puede llevar no a ser el más fuerte, pero al menos en un primer momento, si diferentes y que te perciban como tal, y que existe un amplio margen de actuación para conseguir esta meta.

También podemos comentar que la etiqueta de innovación, se acepta como concepto e incluso en ocasiones como necesidad, pero la realidad de las actuaciones de las organizaciones, te lleva a pensar que una cosa es tenerla presente y otra muy diferente es ponerla en marcha, por no comentaros lo difícil que es introducirla en el ADN y personalidad de la organización. Me explico, son muchas las ocasiones en que por trabajo planteo o se plantean acciones que se salen de lo convencional, siempre intento que tengan relación y que sean del agrado del cliente al que se dirigen así como obviamente coherente con la personalidad y posibilidades de la empresa. Estas mismas propuestas de acciones o iniciativas, suelen tener una magnífica acogida por la dirección de la empresa, a la hora de la puesta en marcha de dichas acciones, en  cambio, un alto tanto por ciento de ocasiones nunca se llevan a la realidad, unas veces por falta de presupuesto, otras por imposibilidad de calendario, por incapacidad técnica para realizarlo, etc,  bla! bla!, bla!, bla!, cuando profundizas en las razones de la no implementación, cuando trasciende las verdaderas causas, casi todo se resume en un planteamiento que se refleja perfectamente en esta frase que escuche de un director general: ”Rafa, creemos que son acciones sumamente innovadoras, creo que podrían conseguir los objetivos que nos hemos planteados, pero esto nunca se ha hecho así en esta empresa”pues claro que no se ha hecho nunca, por eso es innovador!. El miedo es más “amigo” de quién cree que con actuaciones tradicionales, corren muchos menos riesgos a nivel resultados comerciales, incluso que no pone en tela de juicio su empleo; grave equivocación!. Esto en empresas serias en absoluto sucede así!. Sin riesgos no se “gana” en un libre mercado dónde existen clientes tan variados y una competencia tan abundante.

Al menos a nivel general hemos conseguido que la gran mayoría de dirigentes empresariales y responsables, e incluso emprendedores/as, acepten la idea de la innovación como parte de la solución a los problemas que en la actualidad presentan las empresas y los mercados. Otra cosa diferente, y creo es lo inmediatamente necesario, es que se pongan manos a la obra y lo lleven a la práctica sin miedos, para conseguir pasar de la idea a la acción. Se puede innovar en pequeños detalles de facturación , de atención al cliente, de conocer a los clientes, en la forma de presentar los productos,  en su distribución, en cómo nos relacionamos con los clientes, en la  gestión comercial la empresas, hay tantas cosas en las que innovar!. El fracaso es el inmovilismo, pensar que el conocimiento adquirido es estable, duradero, permanente e incuestionable es asumir en poco tiempo el hecho de dejar de ser competitivos o desaparecer.  La innovación debe acudir a su empresa para quedarse, aceptarla y ponerla en práctica sin límites, pero debemos pasar a  la acción, ya!. Revise que organizaciones están “capeando” la crisis, manteniendo o mejorando su competitividad, investigue que hicieron para conseguir resultados,, seguro que comprobara que pusieron en marcha acciones diferentes para alcanzar los mismo buenos resultados que antaño, pues eso se llama innovación y vea los efectos que tiene para las organizaciones. La “Innovación de salón” , aquella que no sale del pendrive de un directivo, es un inmovilismo con sentimiento de culpabilidad, que puede calmar su conciencia, pero no dotará a su empresa de competitividad, tan solo una buen intención. Innove, pero para obtener resultados habrá de poner en marcha esos cambios , hasta entonces no podrá llamarlo innovación!.

Rafael Cera

@rafacera

Qué tenga un buen día!

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