El paro ¿un problema de número?

Sin duda los tiempos que corren no son en absoluto para sonreír, al menos para aquellas personas que desean trabajar y no tienen oportunidad. La economía no remonta, estamos en niveles de PIB  de hace algunos años atrás, lo cual supone un retroceso y empobrecimiento bestial. El nivel de demanda interna esta por los suelos, normal la gente no tenemos dinero para gastar y quién lo tiene, está prisionero del miedo por perderlo. Si la demanda es baja esto provoca que las empresas no puedan contratar o incluso tenga que despedir por falta de actividad, con lo cual estamos viviendo una situación dónde es muy habitual, desgraciamente más de lo que debería ser, ver personas que desean trabajar y no tienen la oportunidad, co o le decía. En mi opinión, y el de  la mayoría de los españoles según el CIS, este es el problema crucial de nuestro país, el empleo. En el baile de datos que nos aportan unos dicen que son 5 millones y pico de parados, otros que son más de 6 millones, en definitiva muchas, demasiadas desgracias, sea el dato el que fuere para nuestra población.

Es un problema que no posee una fácil solución. Por lo que obviamente, me siento incapaz de aportar una fórmula mágica que solucionase de manera total esta mala situación para tantas  personas. Sin embargo si me he permitido escribir unas líneas sobre este tema, pues creo que puede ser interesante que no perdamos la perspectiva sobre el problema. Me da la sensación de que se está planteando el problema, y por consiguiente, se muestran soluciones en términos que no se corresponde con lo que realmente está demandando la sociedad. Me explico, reducir el número de desempleados es un problema diferente al de aportar un proyecto de vida razonables a la población que trabaja y pretende trabajar. Por lo que centrar el problema en una cuestión cuantitativa, tener como objetivo únicamente reducir el número de personas paradas, es un error, o mejor dicho, no es lo que espera la sociedad de quien decide las políticas de empleo. Reducir el número sería una cuestión relativamente fácil, de hecho solo tenemos que considerar las medidas que se están adoptando, o que se pretende adoptar como los comentados minijobs, fomentar las prácticas en detrimento de trabajo tradicional, contratos por horas, reducción de salarios con igual jornada, aumento de número de horas por el mismo sueldo, y se consideran todas estas medidas pues “todo” parece indicar que tenemos un mercado laboral rígido, poco flexible.

Con todo ello, estamos asistiendo a un nuevo fenómeno que nunca se había vivido en España, y es que se está fomentado un nivel competitivo feroz entre parados, que ciertamente no beneficia a nadie, e incluso ni al empresario, al serio me refiero, no al especulador centrado en ganar dinero a costa de lo que sea. De igual manera hay personas que encuentran trabajo o que están trabajando desde hace algún tiempo y poseen un nivel de pobreza inaceptable para alguien que se supone se gana la vida, por lo que con ciertas medidas que se están instaurando, se da el caso que trabajar no es ninguna garantía de tener un proyecto de vida, no extraordinario, pero al menos que te permita pensar en otros problemas que no sea el económico. Por lo tanto el bienestar social (que ha de ser el objetivo de cualquier política, sea del área que fuere) no está garantizado con un empleo en la actualidad, al menos, no con muchos de los que se ofertan. Estas situaciones están propiciando que el mal empresario abuse de la necesidad de sus trabajadores, amparándose por un lado en la necesidad de la empresa para que “tire adelante” y por otro, en el miedo que poseen lo empleados a esa situación tan dramática que es verse en el paro. De igual manera ha aparecido la figura del “mendigo” laboral, personas que por trabajar, lo hacen en cualquier condición y a cualquier precio. El incremento de este tipo de personas, no dudo que tenga sus razones para actuar así,  está  propiciando unos escenarios en muchas ocasiones, es más visible en unos sectores de actividad que en otros, donde se están  “prostituyendo”  las reglas de juego del empleo en España, que sin duda no beneficia a nadie y mucho menos al país. El trabajo es un derecho  que debe contemplar ciertos beneficios y responsabilidades, amparado por el estatuto de los trabajadores que guía cual han de ser las condiciones en las que se ha de trabajar. Este es un documento susceptible de cambio, tantos como haya en las necesidades de la sociedad, pero que ha de mantener el mismo objetivo, bienestar social. A esas situaciones que nada aportan a la competitividad e imagen de nuestro país, empleo precario, empleo si  derechos, exclusión del talento, etc.,  hay que ponerle freno desde la política y por supuesto desde la ley. El empresario serio, eficiente, sabe lo que le conviene a su empresa para ser competitiva, sabe que necesita de gente con talento, motivada, implicada, que se encuentren a gusto con su empleo y con condiciones laborales que se dirijan  a que esos trabajadores den el máximo de sí mismos. Sabe que el factor determinante para la competitividad de una empresa son sus recursos humanos.  Y esto no excluye, en absoluto, que en momentos puntuales se tengan que hacer sacrificios, tanto por parte del empresario, como por parte de los trabajadores, porque lo realmente importante es que la empresa siga siendo la fuente de bienestar social para todos sus integrantes. Me da la sensación de que se está “abriendo” la puerta con ciertas decisiones legales, a muchas personas que se dedican a los negocios para que abusen, de igual manera, que en ocasiones se trata con demasiado paternalismo a muchos trabajadores que no cumplen con su parte del compromiso laboral. Lo realmente importante es la empresa y su funcionamiento por lo que aporta a la sociedad y su bienestar.

Revisando y conociendo a diario las pocas políticas y medidas de empleo que se anuncian, me sigue dando mucho miedo, que se produzca un escenario que nos llevaría a un país sin posibilidades. Ese escenario no es otro, que fomentar un empleo de baja calidad sustentado  exclusivamente en minusvalorar las condiciones labores de los trabajadores. Esto crearía movimiento migratorios, que ya se están dando, sobre todo del talento (“ingrediente” principal para superar la crisis), empeoramiento del clima laboral en las empresas (menor productividad), empeoramiento del estado “psicológico” del país, abrir la puerta a desalmados que abusen de la necesidades de los trabajadores,  niveles de mayor conflictividad laboral, en resumidas cuentas una disminución generalizada del bienestar social y mayor brecha entre rentas per capitas, con lo que ello supone a niveles de empobrecimiento democrático. Y aunque no lo crea, esto no interesa a los trabajadores ni a las empresas, pero sobre todo a un país que pretende ser alguien en el mundo. Recuerden las empresas que unos de los problemas que poseemos es la falta de demanda interna, con lo que para la estructura de nuestros tejido empresarial (95% de las empresas son PYMES en España) esa falta de demanda incide de manera determinante  en la viabilidad de las empresas, por lo tanto y con este escenario ¿alguien cree que si se generaliza entre la población empleos  de 2 horas al día, o con un sueldo de 600 euros al mes, se incrementará la demanda interna y que las empresas podrán contratar más y que así la economía nacional saldrá de la crisis?. Mi opinión es que con medidas que incidan en esos aspectos, tendremos menos parados pero no un mejor escenario económico y mucho menos social.

Este país necesita un plan de empleo ya! a 5 años vista. Y ese plan de empleo ha de ser fruto de la participación de todos los agentes socioeconómicos del país, que propongan y que se comprometan para salir de esta situación. Dicho plan  habrá de definir que se persigue, cual es el objetivo a conseguir. Con ello tendremos claro como definen el problema del paro nuestros políticos y agentes. Si el plan solo recoge como disminuir un número de desempleados, a costa de lo que sea, es probable que la solución sea peor que el propio problema, pero mucho peor. El plan ha de recoger volver a niveles de bienestar ganados antaño, establecer políticas que favorezcan la contratación, pero no a cualquier precio y mucho menos, dar pie a situaciones donde aceptar un empleo, suponga una pérdida de la dignidad para la personas o les pongan en situación de total abandono en cuanto a derechos. Como os comenté hace algún tiempo jamás se van a recuperar lo niveles de empleo de hace unos años, fundamentalmente porque se han cambiado y evolucionado los modelos de negocios, y las necesidades de mano de obra son menores, esto crea un nuevo escenario, y es que se ha de reubicar la mano de obra sobrante que ya no tiene sitio, donde antes si lo tenía. No es fácil solucionar el problema del paro, pero creo que sería importante tener claro que se quiere conseguir, para a partir de ahí buscar alternativas, porque si lo que se pretende es reducir un número, sin contar con variables sociales de bienestar, posteriormente nos encontraremos con problemas mucho más graves y de difícil solución. Todo lo que no sea fomentar un empleo de calidad que garantice un nivel de bienestar social (como hacen otros países a los que miramos en tantas comparaciones), no es el objetivo que demandamos a nuestros dirigentes, todo lo que no vaya en ese camino, nos llevara a un escenario donde saldemos mal parados.

 

 

Rafael Cera

@rafacera

Que tengas un buen dia!

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