¿Sabes en lo que tenemos verdaderas carencias?, te cuento…

Es el trabajo continuo de cualquier empresa, luchar día a día para conseguir su viabilidad económica, técnica, financiera y comercial. Dependiendo del escenario económico en el que sea vea inmersa, esa empresa, se encontrará con más o menos problemas para alcanzar sus fines y objetivos. Eso no es cultura empresarial competitiva, solo hablamos de la funcionalidad de la empresa. La cultura empresarial es otra cosa y posee un valor estratégico en todo lo que hagamos en la organización.

La cultura empresarial reside en las organizaciones y son los directivos y empleados en general que trabajen en dicha compañía los que la dotan de ella. Por tanto, todas las empresas poseen una cultura empresarial, la diferencia es que algunas premeditan cuáles serán sus valores a imponer en esa cultura y otras empresas simplemente van alternando “personalidades”, según quien tome las decisiones o según acontecimientos temporales, sin una line de coherencia y con comportamientos erráticos.

El “apellido necesario” que le pongo a cultura empresarial no es otro que competitiva. Es que como comento, todas las organizaciones poseen cultura empresarial, otra cosa diferente es si esa cultura le sirve para tener opciones de competir con otras empresas en los mercados, o no, y por supuesto los comportamientos que implica y por ende la imagen que se proyecta. Por lo tanto siempre digo, que la cultura empresarial que me sirve y que tomo referencia es aquella que me permite alcanzar objetivos empresariales y que posee un respeto por las necesidades de los trabajadores, los accionistas, la comunidad y los clientes. De no ser así, es decir, si aun alcanzando los objetivos previstos, no se respetan, cuidan y potencian los derechos y necesidades de estos colectivos, estaríamos ante una cultura empresarial, eso es obvio, pero de bajo valor competitivo para la sociedad y para los mercados donde se ubica.

Es muy importante qué se consigue desde la empresa, pero se me antoja como de más valor, el cómo se consigue esa metas que alcanzamos. No todo puede valer por llegar a unos objetivos!. En el mundo empresarial cuando se aplica la temida premisa de que el fin justifica los medios (y cuando se aplica dicha sentencia, es que estos medios casi siempre suelen estar rondando la ilegalidad o lo poco ético), se está haciendo gala de una cultura empresarial que puede ser cualquier cosa menos competitiva.

La cultura empresarial, como todo lo que es inherente a la empresa es algo que nace, crece, evoluciona y evoluciona, y está adosada a los “huesos” y al “alma” de la organización, o mejor dicho, a la personalidad de la empresa, hasta que esta desaparece. Es por ello que las organizaciones deben ir aceptando e incorporando valores que marquen sus comportamientos, que defina su personalidad para que esto sea un reflejo de cara a los mercados de su cultura empresarial. Todo ello definirá la forma en que acometerá sus problemas y cómo se comportará hasta llegar a sus objetivos.  Si quieres conocer donde se ubica la cultura de la empresa, lo más fácil para visualizarla es que te vayas a ver las políticas de empresas por áreas y genéricas que esta posee y después revises sus comportamientos para ver el nivel de coherencia entre lo que determinan que hacer y que se hace realmente. En caso de que acudas a una organización, donde no se redacten y sigan políticas permanentes, también sabrás que tipo de cultura empresarial posee la organización.

Hablo de las empresas como si tuviesen vida propia o personalidad propia, y es así. No es menos cierto que esa personalidad o vida, se la concede la dirección y el resto de trabajadores de la organización. Unos porque son los que deciden que cultura y como ponerla en práctica y los otros porque son los encargados de aplicarlas y hacerla visible. Es importante que la cultura parta de un modelo de empresa (debemos plantearnos que queremos ser y con qué valores queremos obtener nuestros objetivos) aunque no siempre los ejecutivos o directivos de las empresas poseen ese modelo,  o en demasiadas ocasiones es incompatible, para esos directivos el modelo que han interiorizado, con la personalidad de la empresa para la que han sido contratados. También es bastante habitual, en más organizaciones de las aconsejables, el hecho de que no siempre se aplica la cultura empresarial diseñada de forma adecuada por el resto de la organización, bien por falta de convencimiento de la propia dirección o por falta de control en su implementación y desarrollo.

Nuestro país posee una carencia muy importante de cultura empresarial competitiva, afortunadamente vamos aumentando en calidad de esa cultura y no en todos los casos podemos aplicar esta premisa, pues es cierto que existen muchas organizaciones y muchos profesionales con una cultura empresarial muy competitiva. Sin embargo, la generalidad de nuestras empresas y profesionales (en términos estadísticos y por experiencia) creo que aún estamos por debajo del nivel de demanda que nos exige los mercados. Sigue existiendo muchas empresas, que centran su preocupación exclusivamente en el corto plazo, que son alérgicos a la planificación, que su fin y misión es solo conseguir dinero a costa de lo que sea,  muchas empresas que aún no consideran como de valor estratégico sus empleados, algunas empresas que aun sólo ven por los ojos de los accionistas y sus intereses económicos (debilitando la estructura de la empresa) y creen que es el camino a seguir, cuando en ocasiones ni los propios accionistas quieren ese tipo de cultura por inestable y poco rentable. Hay otras organizaciones que la comunidad donde actúan, solo la toman como la bolsa de comida de donde vivir y casi miran con desprecio para ella, y por supuesto aquellas otras empresas que toman al cliente solo como una parte de una transacción económica. Todo ello son efectos de culturas empresariales de bajo nivel estratégico y con dudosa capacidad para el éxito, entendido este, como ganar proyección y peso en el mercado, buenos resultados económicos y generación de valor para la propia empresa, que la haga aún más competitiva.

Necesitamos una apuesta bien por la vía de formacion y sobre todo, creo interesante, desde la potenciación y divulgación de culturas empresariales competitivas, que sirvan de modelo para el resto del tejido empresarial, y que estos se vendan como casos de éxitos. Y es que no te olvides que la auténtica rentabilidad y proyección de una empresa está en poseer una solvente cultura empresarial competitiva, así como integrar en la organización, profesionales que consigan evolucionar dicha cultura y que además sean capaces de implementarla adecuadamente.  ¿Crees que es filosofía barata lo que te he comentado en este post?, para mi es el gran problema de nuestro tejido empresarial y sus dirigentes. Mira nuestro nivel de competitividad, relevancia en los mercados, grandes marcas que poseemos y nivel de solvencia de nuestras pymes y compara estos mismo parámetros con las culturas empresariales más competitivas del mundo,  igual cambias de opinión y lo que ahora crees que es filosofía, se convierte en una realidad a cambiar.

 

Rafael Cera

@rafacera

Buena semana!

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