Sí, lo importante es que las empresas vayan bien!

Veo con cierto estupor que la época de crisis, de gran crisis que nos está tocando vivir, no nos va a servir para salir reforzado de ella. Eso me preocupa, pues la próxima crisis que venga, que vendrá, es posible que con una menor intensidad que la actual, seguro que  tendrá un efecto aún más intenso y devastador,   y todo ello por  falta de adaptación y medidas adecuadas a tomar ahora. Y planteo esto, pues creo que no se están asentando, previendo, investigando, desarrollando  nuevos paradigmas y valores para que el tejido empresarial nos permita tener opciones reales de triunfar en los mercados. Puede que vendamos mas en ciertos mercados, pero es una competitividad ficticia e inestable, pero sobre todo frágil.

Sí estimado lector, como bien sabes, la base de cualquier economía que pretenda ser prospera  reside en el nivel competitivo que tengan sus organizaciones para afrontar el reto de conquistar mercados. Son las empresas la principal fuente de riqueza de un país, así como el mejor instrumento de reparto de dicha riqueza y por ende consecuencia del bienestar social de una sociedad, claro está, siempre que se legisle para obtener ese fin. Que falta para que las empresas españolas sean capaces de generar más riqueza y para que tengamos alguna oportunidad de aumentar nuestro bienestar social, pues que vayan mejor y para eso…

Un tejido empresarial que pretende ser competitivo en el mercado que fuere, requiere como valor estratégico,  fundamentalmente, de un concepto que no se está manejando, al menos con la suficiente entidad y solvencia. EQUILIBRO. ¿Esto qué significa?, pues significa que debe existir un equilibrio pactado y aceptado entre intereses de las partes integrantes de la organización, para poder ser competitivos, y para que esta característica de nuestras empresas  sea duradera y sostenible en el tiempo. Creo, que bajo este planteamiento y si lo  aceptamos como cierto,  lo que  ahora nos cuentan  que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, lo tomo como un eufemismo utilizado para justificar determinadas decisiones tomadas y que atañen a las empresas y sus colectivos que participan en sus resultados. Si somos  claros podemos comentar que hemos derrochado recursos que no han tenido ningún retorno de rentabilidad o con un ROI  absolutamente bajo. Que en épocas de bonazas, no hace tanto tiempo, muchas empresas su única preocupación era despachar producto o servicios, había mercado y demanda para todos. En esta etapa no era necesario ser competitivo pues la demanda desbordaba a la oferta y esta abusó, por su privilegiada capacidad de negociación,  del cliente en ocasiones. Todo ello, han sido circunstancias que hemos vivido, como comento, hasta hace pocos años, ahora el escenario ha  cambiado, hay que competir para sobrevivir y para crecer, todo ello con una demanda menor, con una mayor oferta y más preparada.

Como se está intentando solucionar el problema para que las empresas vuelvan a “medio funcionar” (regresen a beneficios), pues restando derechos, disminuir la calidad de empleo, bajar salarios, empobrecer las condiciones laborales, reducir o extinguir presupuestos a actividades que en la cadena de valor de la empresa poseen un carácter estratégico. Como podemos observar si estas más o menos al día de noticias económicas y laborales, podemos ver que existe de todo menos equilibrio en las decisiones tomadas. No existe equilibrio en quien legisla, no existe equilibrio en quiénes dirigen la empresa, no existe equilibrio en quienes trabajan en  las empresas o defienden sus derechos, no existe equilibrio…, resultado: creación de un círculo vicioso que impide salir de la crisis porque se genera más crisis, prolongación de la crisis, generar beneficios “ficticios” o no sostenibles en las empresas a costa de prejuicios para otros colectivos integrantes de la empresa,  no crece la demanda, reducción del mercado nacional, perdida de bienestar social y dificultad para encontrar soluciones que funcionen pues las que se aplican generan nuevos problemas y de mayor calado

Una empresa ha de responder ante muy diferentes necesidades si queremos considerarla competitiva, no es tan solo una cuestión de vender más que la competencia, eso es relativamente fácil de conseguir si no se toma en cuenta las consecuencias que esto puede producir,  pero también debemos considerar  la necesidad de conseguir un componente temporal  de esa competitividad (debe perdurar en el tiempo) ya que esto también interviene para que podamos calificar de competitiva a una empresa.

Una empresa no es competitiva solo porque venda mucho o posea unos beneficios desorbitados (observa la de empresas competitivas por beneficios y ventas,  hace  tan solo 5 años que ahora están desaparecidas, en proceso de liquidación y que están causando verdaderos perjuicios  entre proveedores, trabajadores,, accionistas, etc., no pondré ejemplos seguro que conoces muchos), sino que una organización la considero competitiva cuando es capaz de atender a los colectivos en los que influye, accionistas, trabajadores, clientes y comunidad donde desarrolla su actividad de manera sostenible en el tiempo. Volviendo al concepto de equilibrio, como te puedes imaginar, cada uno de estos colectivos poseen necesidades diferentes y sobre todo intereses muy dispares, el equilibrio adecuado es aquel que consigue que todos los colectivos están en disposición de ofrecer lo mejor para que la empresa triunfe en el mercado, no para que ese colectivo salga más “beneficiado” de su trabajo en la empresa. Si esto lo convertimos en axioma, nos daremos cuenta que peticiones como las que realizan en muchas ocasiones los empresarios quedan fueran de esos parámetros necesarios para conseguir el objetivo, algunas de las demandas de los sindicatos tampoco se ajustan al concepto de equilibro necesario, y si observamos a los legisladores parece que no están por la labor de conseguir empresas competitivas, sino más bien organizaciones de bajo perfil centrados en valores que ya no son compatibles con la idiosincrasia de nuestra sociedad y nuestro nivel adquirido.

Es de difícil solución reconducir la situación para ganar competitividad, de hecho creo que es casi imposible tal y como se está planteando esas vías de solución pues desde las posiciones que ahora se están barajando, parece que se pretende alcanzar soluciones  como si esto fuera una “guerra” entre partes. Cuando para solucionar el problema, las decisiones pasan por “maltratar”, “ningunear”, ignorar  a una o varias de las partes integrantes en el proceso para alcanzar los resultados necesarios, cuando se actúa así, todo el mundo sabe que eso es una mala solución que generará nuevos problemas, pues todo lo que no vaya dirigido a un gana, gana (como en las negociaciones) entre los colectivos que intervienen en la consecución de competitividad para la empresa, puede ser peor el remedio que la enfermedad. La solución pasa, si queremos alcanzar mayores niveles de competitividad por unir sinergias, encontrar espacios en lo que importante sea el funcionamiento de la empresa, donde los colectivos (accionistas, trabajadores, empresarios, proveedores, etc.) supediten sus intereses a los de la empresa y su capacidad para competir. Creo que de no tomar este camino, veremos síntomas como, aumento de  paro, disminución de la calidad del empleo, pesimismo en la sociedad, alcanzar niveles de competitividad ficticios y no sostenibles, pobres que tiene sueldo,  falta de ingresos en la administración, desaparición de empresas, etc.. ¿Les suena de algo estos síntomas?, están ahí verdad, lo vemos cada día más, no son síntomas futuribles, desgraciamente son presente. Para reconducir esta situación, insisto, en que no son “batallas” diferentes las que libran empresarios y asalariados, y que el objetivo no es otro que  la empresa pueda competir en el mercado y pueda salir adelante. Creo que unos sin los otros no tienen sentido, y por tanto la unión a la hora de buscar soluciones se hace imprescindible. Para ello, los empresarios tendrán que ceder en su pretensiones  e intercambiar beneficios económicos por aumento de niveles de competitividad, migrar la cultura del beneficio económico a la cultura de la capacidad para competir con mayores posibilidades en los mercados , los sindicatos y trabajadores en general tendrán que encontrar un espacio donde sea compatible ayudar a esa competitividad, con aumento de productividad, buscar  de forma constante la eficiencia, generar valor para los clientes, etc., los legisladores deberán favorecer que el entendimiento se produzca  y existan ciertos escenarios fértiles para el tejido empresarial (buscar la competitividad en la bajada de salarios, salida de talento del país, reducción de derechos, aumento de impuestos, no generar oportunidades, reducir presupuesto en cuestiones estratégicas para las empresas, etc., no parecen medidas que puedan aportar mucho a lo que pretendemos conseguir). Todos los colectivos que tienen alguna incidencia en la empresa, han de dirigir sus esfuerzos y comportamientos en la dirección que permita alcanzar niveles de competitividad que hagan viable la empresa, para ello, todos esos colectivos deben tener recompensa en el mismo nivel de competitividad que generen.

Si creemos que la solución de los problemas que acechan a nuestras empresas pasa por que sea tan solo uno de los colectivos de la empresa el que salga absolutamente bien parado de esta crisis, sea el que fuere,  auguro un futuro muy  negro para nuestras empresas, y para nuestros país en general. Es momento de unirse para triunfar, de ponernos manos a la obra y tener una misma meta. Todo lo que no pase por tener un proyecto común, aceptado por todos y donde se respete a todos los colectivos por igual, se convertirá en una “guerra” donde habrá una masacre social, donde en verdad, no sé la consecuencias sociales que puede llegar a tener (que ya estamos teniendo). Esto no es o puede convertirse en una guerra de empresarios vs. trabajadores, el enemigo es común a ambos colectivos, la competencia. En este asunto podría encajar las palabras del presidente Kennedy si las adaptamos a nuestra situación empresarial, no te plantees que puede hacer tu empresa por ti, sino que puedes hacer por tu empresa para que sea competitiva y añadiría,  esta deberá ser generosa contigo, si lo haces bien. Lo importante es que nuestras empresas vayan bien, para que nos vaya bien a todos/as, por lo que nadie se debe quedar fuera de la responsabilidad de colaborar en el aumento de competitividad, ni de los “beneficios” que esto genere.

 

 

Rafa Cera

@rafacera

One thought on “Sí, lo importante es que las empresas vayan bien!

  1. El empresario debe de pasar de gestionar la empresa para aumentar la competitividad a gestionar por competencias (motivación, compromiso, autonomía, iniciativa, adaptabilidad, integridad etc.), y ésta le conducirá a la ansiada competitividad.
    @xcompetencies

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