El coaching televisivo

Se están prodigando como fórmula que funciona en las parrillas de las televisiones mundiales. Son los conocidos programas de coaching televisivo para personas o bien para negocios. En Nuestro país tenemos el querido Chicote en pesadilla en la cocina, a nuestra amiga Bea de la Iglesia, Osmin, hermano mayor,  y muchos otros. Son muchos y cada vez más los programas que tienen como finalidad ayudar a personas u organizaciones a que funcionen mejor, de forma más adecuada, y todo ellos deben poseer  un formato que tiene que ser atractivo para el espectador, que gane audiencia.

Sin duda el coaching en general es una disciplina que va tomando un auge exponencial en nuestra sociedad. Es el resurgir de una función, que desde tiempos inmemoriales se ubica entre nuestras empresas y que se desarrolla por parte de muchas personas, desde hace mucho tiempo, como digo. La salvedad entre el coaching profesional y el televisivo es que probablemente este ultimo se tiene que ajustar a un formato que demanda una serie de requerimientos que no siempre tienen que coincidir con lo adecuado para el adiestrado o para el coach. La televisión es entretenimiento y todo lo que no sea eso ha de quedar fuera pues la audiencia se resentiría. La televisión tiene códigos que son necesarios respetar para que los programas tengan la oportunidad de continuar en la parrilla y como digo esos códigos en ocasiones son contrarios o contraproducentes  para el coaching. La premura en el tiempo y restricción del tiempo, la necesidad de que el fracasos se reflejen de forma clara para pueda ser visible para el espectador que no siempre tiene el ojo de un profesional, la teatralización de situaciones, el formato y desarrollo del conflicto, todo ello crea audiencia pero no necesariamente son los escenarios que encuentra el coach de la calle. Sería absurdo que no se vislumbraran ciertos comportamientos y herramientas  que se utilizan en el coaching profesional (no es que este no lo sea, es solo por diferenciarlo del televisivo), la manera de conocer a la persona , llegar a la conclusión del por qué, el diagnostico de situación, las herramientas que se pueden utilizar para conseguir los objetivos, la forma de fijar los objetivos (en esto es donde más carencias percibo en los programas, pues trabajan mas las intenciones que los objetivos), la modificación de conducta, todo ello sin duda de una forma unas veces más profesionales y otras más artísticas, se pueden ver en estos programas que al menos para mí resultan interesantes,  y esto probablemente, por cuestiones diferentes a la mayoría de la audiencia que los ven. Yo trato de evaluar el trabajo y procesos emprendidos por los coach y es lo que me divierte de esos programas, incluso aprender cosas que me puedan sorprender, que casi siempre es aportación del coach, no lo que proviene de los guionistas del programa. Es deformación profesional, pero es lo que me divierte.

De todas formas, valoro muy positivamente que estos programas existan y que tengan su público, por varias razones, la primera y más egoísta por que se despiertan necesidades latentes  que realmente tienen muchas empresas y personas en nuestra sociedad, la necesidad de que un profesional pueda prepararlas y cualificarlas para ser más competitivas, y esto da sentido a parte de mi trabajo. Por otro lado, se profesionaliza la figura de la persona que aconseja y pasa a ser alguien que traduce el consejo en la implicación del cómo, es un paso que parece pequeño pero que sin duda es importante, pues muestra la capacidad del coach. Sin duda es positivo que existen programas que tienen como objetivo mejorar, todo lo que sea eso es bueno. Esto también traerá rémoras, y es que el aumento de demanda de coaching hará que se multiplique el número de intrusos que bajaran sobre manera el impacto de esta disciplina en el mercado, así como no se cuide puede tener un efecto parecido al que padecen los consultores de empresas,  que en muchos lugares y para muchas personas  lo identifican como “vendedores de humo”, si no se cuida la labor y los componente de estos coach pasará  algo parecido, con lo que se reducirá nuevamente no sabemos hasta que niveles la actividad del coaching y sinceramente, todo lo que sea aumentarla irá en beneficio de todos/as, aumentarla pero con profesionales capaces implicados y conseguidores de objetivos.

El coaching televisivo no lo podemos equiparar con el coaching del día a dia de una empresa o de una persona, no podemos regalar la reforma los locales de los clientes, no podemos presionar, como lo hace una cámara de televisión, y por supuesto no siempre tiene un final feliz la relación coach-cliente, ni los objetivos se consiguen con tanta celeridad, de hecho en ocasiones no se consiguen, etc. No es que en todos los programas que emiten se consiguen  las pretensiones que tiene los coach para el cliente, de hecho es fácil identificar aquellos clientes en esos mismos programas, que el proceso que han trabajado nos le va a valer para nada, eso sí, en el peor de los casos, obtienen un cambio de imagen en su negocio y una publicidad televisiva que si no saben gestionar se les volverá en contra de sus intereses  comerciales.

De todas formas, todo lo que sea poner la mirada y dedicar tiempo de mass media a algo tan importante y necesario como mejorar, me parece,  que por muy “deformado” que se muestre, siempre que se respeten los valores de trabajo básicos para el coaching y se muestre el respeto necesario por el oficio, me parece bien e incluso podemos dejar pasar ciertas  incorrecciones que se ven y que en ocasiones no son más que meros condicionante televisivos necesarios (otra veces no). De todas formas no estaría de más, que las asociaciones de coaching españolas estuvieran encima de cómo se muestran esos trabajos con los clientes pues puede que en ciertos casos el “afán por el espectáculo televisivo” pueda ir en detrimento del código deontológico de la profesión. Para que no ocurra esto, creo que la mejor fórmula adecuada para no correr excesivos riesgos y se pueda desprestigiar el coaching, es que los programas se apoyarán  en estas mismas asociaciones como asesoras o incluyeran profesionales de estas, a la hora de planificar y poner en marcha los programas. Estoy convencido de todas formas, que veremos muchos más programas de coaching televisivo, y eso es una buena noticia!.

 

@rafacera

3 thoughts on “El coaching televisivo

  1. Estimado Rafa con tu cv y tu trayectoría profesional, estoy plenamente convencida que tus clientes te habrán llegado y lo seguirán haciendo, por vías como el boca oreja o tal vez tras haber asistido a alguna conferencia o evento en el que hayas sido ponente y hayas despertado agradables expectativas o, por algún otro medio similar basado en la confianza de que tu metodología, tu saber hacer y tu profesionalidad funcionan y el cliente, al final de tu intervención está satisfecho, por ello creo que estemos hablando de universos que a lo máximo que pueden aspirar es a ser paralelos, es decir cada uno va por su camino, pero en ningún punto convergen, ni falta que hace.

  2. Siento diferir de tu opinión respecto al beneficio de la “popularización” del coaching por medio de la televisión. Como bien dices, la televisión es espectáculo y los códigos que ese espectáculo necesita para ser “rentable” poco tienen que ver con el código ético y profesional del Coach. Pero lo que más me preocupa es que, ante el desconocimiento generalizado de lo que hace un Coach, gran parte de la población se quede con esa paupérrima imagen de la “forma de hacer” de los coachs televisivos. Y otra cuestión que me planteo es …. ¿qué trabajo personal tiene el coach que “cede” su ética profesional a los requerimientos televisivos? ¿En qué lugar está su Ego?
    No estoy de acuerdo en el “todo vale” para promocionar o impulsar algo. En mi opinión la imagen que se está dando del coaching perjudica a la profesión. Al menos a aquellos que no somos “coachs de escenario” e intentamos practicar un coaching generativo (no únicamente remediativo) en congruencia con nuestros valores éticos.

    1. Ascen estoy absolutamente de acuerdo en muchas cosas de las que comentas, y lamento que no haya quedado claro en mi post ciertas posiciones con respecto lo tratado, la manera de ganar adeptos es con eficacia y popularizar esa eficacia, los limites de la profesión han de estar en el código deontológico (asunto que no esta cerrado en la profesión, sino que cada profesional tiene el suyo) y como ves también digo en ese mismo post que las asociaciones profesionales de coaching deberían revisar, asesorar y ayudar a la presentación del programa. A partir de ahí, la buena publicidad, es buena …, saludos y gracias por el comentario

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