Incompresible!, no todos juegan con las misma reglas y matan al marketing

Imagínate por un momento que compras algo y que cuando te dan la factura no entiendes por lo que pagas, que no sabes el valor en cada momento de lo compras y que te modifican el precio de lo que adquieres, de manera que no te enteras de que eso está sucediendo. Utilizando un lenguaje en los conceptos de la factura que ni la empresa es capaz de explicar y te lo incluyen en los contratos que firmas, por supuesto a ciegas y sin explicaciones convenientes. Además, sigue imaginando, que en esa compra que haces te suben de manera unilateral los precios de la parte fija de la factura sin un aumento o mejora del servicio, perjudicando a todos por igual, y no al que más consume, imagínate que no eres como cliente más que la parte que mensualmente pagas lo que te indican y que tan solo interesas como cliente en la medida que pagues, sin que se cuente contigo desde la empresa para satisfacer tus necesidades, eres ignorado como cliente.

Es incompresible que con esta situación, no haya una campaña absolutamente abrumadora de consumidores denunciando estas prácticas anti-clientes por parte de empresas absolutamente explotadoras comercialmente y por supuesto argumentarían que nada ajustadas a derecho e incluso anacrónico a los tiempos que corren. Es incompresible que esto no se traduzca en denuncias continuas de asociaciones de consumidores  que se ven afectados por estas circunstancias,  es incompresible  que la justicia no entre a litigar sobre esta forma de actuar, es incompresible, ¿no crees?. Pues bien, todo esto esta lo pasando en el sector eléctrico y con nuestro consumo de energía. Claro que por desmejorar el escenario, si es posibles empeorar el panorama que vivimos, podría plantearos que lo anunciado en las primeras líneas, define la compra de  algo de primera necesidad para todos los clientes y que además no podemos optar por alternativas comerciales diferentes en el mercado para adquirir la energía que todos/as necesitamos para nuestras vidas y bienestar, pues la liberalización del sector no fue más que una obra de teatro mal interpretada, sobreactuada y que en absoluto es creíble . Todo lo que sucede en este sector sería impensable en un verdadero mercado libre y de competencia real entre empresas.

Mientras ocurre esto en nuestro país, somos muchos los profesionales que estamos cada día “luchando”, pregonando, enseñando, adiestrando, convenciendo a múltiples organizaciones y profesionales directivos que la única forma de tener éxito comercial en los día que corren es centrando nuestros comportamiento y misiones en las necesidades de nuestros clientes, que nuestro trabajo es ofrecer la mejor “solución”, a sus “problemas”. Además, de forma continua estamos “luchando” con empresas que te comentan que lo de los clientes está bien, pero que todo lo que no sea dinero y beneficios es un error, que lo de menos es como se consiga ese dinero. Y algunos tienen el valor de comentártelo, otros, los más peligrosos lo piensan y actúan en consecuencia, comentándote otra cosa muy diferente. Y tú, profesional convencido de que la estrategia es otra para ganar competitividad, para conquistar mercados, tratas de mostrar el camino de que estos benéficos han de surgir huyendo de la especulación, la explotación, el engaño, el oscurantismo y consolidarlos a través de ganar la competitividad con el beneplácito de los clientes y la rentabilidad de estos, que esto solo se puede hacer desde las perspectiva de lo que necesita el cliente y en relación con lo que nosotros podemos ofrecerles en ese sentido. Lucha estéril todo ello!, cuando ves que  uno de los sectores estratégicos y de valor más prioritario de tu país, se comporta como un “verdadero oligopolio”, que abusa de su situación de poder en el mercado, que maneja mercados cautivos y que además sus actuaciones tienen un sentido únicamente económico pensando en sus accionistas, y que todo ello va en contra de los intereses de los clientes, siendo esto posible gracias a la colaboración de quien ha de preocuparse por los derechos de estos, en el caso de que las empresas no se interesen por ellos. Es una lucha perdida intentar aumentar la cultura empresarial de este país, con el trabajo de los que entendemos que el camino correcto es otro que el del abuso, el oscurantismo, el “engaño” o la explotación de tu posicionamiento competitivo. Mejorar la cultura empresarial no es posible conseguirlo, pues cuando grandes empresas como las de este sector, que poseen  un reflejo e influencia supina de modelaje para el resto de organizaciones, Pymes, autónomos, etc,  actúan así y con el permiso de quien gobierna. Como le pides a una pequeña organización, a un emprendedor, a cualquiera que tenga un sentido responsable y de servicio sobre los clientes, con estos ejemplos de estas empresas que son las que marcan y más influyen en nuestro nivel de competitividad y de responsabilidad social en los mercados. Son gran parte de nuestra imagen en el exterior.

Es incompresible que  en cualquier sector de actividad se den estos comportamientos, pero  que además cuente con el trato de favor que reciben por los órganos controladores. Además parece paradójico (por no decir otro termino mucho más incisivo) que la mayoría de las empresas y máximos dirigentes de este sector, pertenecen al órgano de gestión de marca España, y que además todos  ellos están presentes, son personas muy influyentes en el grupo referencia para el aumento de la competitividad para España. Esto determina la imagen de la marca España de forma definitiva, pero bueno que más da, si lo de marca España solo es una quimera que suena bien, moderno y que en realidad no tiene ningún contenido práctico, pues quién tiene que gestionarla la olvida en demasiadas ocasiones, pero lo peor es que nunca la tiene presente en muchas ocasiones cuando se comporta. Para mí, todo esto, creo que refleja que el marketing para estos dirigentes, para estas empresas(o cualquiera que se comporten en los mercados con ese “desprecio” por los clientes)  no es más que un cúmulo de acciones sorprendentes, y un montón de comunicación de mentiras o medias verdades, que justifican los beneficios económicos. Con los comportamientos empresariales y forma de entender los negocios descritos, con estos modelos de negocios, cada día están inutilizando el trabajo de muchos profesionales en escuelas de negocios, en cursos in Company”, en sesiones de coaching a directivos, en consultoría para empresa que no despegan o que quieren despegar, para emprendedores que inician su actividad empresarial y  que solo tratamos de ganar competitividad de forma real con beneficios para todos no solo para las empresas, y que pretendemos generar una marca España acorde a la categoría de nuestro país, un país que pretende ser moderno, innovador,  que debe  estar a la altura de los mejores, pero sobre todo, con esta forma de actuar,  están consiguiendo “matar” poco a poco el espíritu y contenido del verdadero marketing. Nadie piensa en el cliente, en el consumidor, en el que paga por el servicio,  solo se prioriza el bienestar de la empresa suministradora del servicio, eso es propio de situaciones de monopolio, no de un país que pretende ser competitivo.

Tener que describir  estas situaciones en la actualidad, de un sector estratégico  como el energético, de empresas de tanto peso en el tejido empresarial español, cuando nuestro reto es un tejido empresarial competitivo, cuando el único camino para el bienestar social es ganar competitividad  de manera solvente convenciendo a los mercados, y  ilusoriamente somos muchos lo profesionales que trabajamos  cada día para conseguirlo, pero son los modelos de éxito empresarial representativo de nuestro país, sectores anacrónicos en sus formas y comportamientos, así como empresas que abusan de su condición y dimensión, los que cada día nos conceden vez menos argumentos para justificar el trabajo por aumentar nuestra competitividad de forma profesional, sostenible y adecuada. En este sentido no alcanzo a entender lo descrito, ni la gestión de problema, ni la forma de reconducir la situación, ni el rol de los participantes, ni la forma de entender al cliente, perdonad mis limitaciones pero para mí es incompresible.

 

@rafacera

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