Descuidados!!!

En el año 2013 se contabilizaron 3.005.396 autónomos, un retroceso del 0,6% con respecto al año anterior. Si duda un número muy importante para nuestra población activa. En una coyuntura cuando el ser autónomo se traslada en muchos casos de poseer un componente voluntario  a una obligación como forma de autoempleo para poder subsistir, en otros casos el autónomo es un profesional que decide llevar un sueño a la práctica. Estos autónomos generan unos números importantes para la economía Española, sin embargo, ¿son tratados desde las administraciones  de acuerdo a su aportación?.

En mi opinión los autónomos son unos grandes descuidados por parte de la legislación laboral. Como llego a esa conclusión, muy fácil, lo legislado no va en consonancia  de las necesidades de este colectivo y en muchas ocasiones son más trabas, que motivaciones para convertirse o continuar siendo uno de ellos. Desde tarifas de impuestos rígidas para cualquier tipo de facturación, reducción de derechos laborales con respecto a trabajadores por cuenta ajena, aumentos de obligaciones, mínimos iniciativas motivadoras, etc. En ocasiones da la sensación que se legisla para los autónomos desde la perspectivas de que todos/as son profesionales que ganan mucho dinero o pensando que es un colectivo “pícaro” que desea incumplir con las normas que ampare su actividad, dos formas de abordar la cotidianidad de los autónomos que en nada tiene que ver con la realidad de estas personas en un alto %.

No, no son un colectivo, que se mime por muchas razones, y se deja en manos de la deteriorada situación económica que sea esta, la que en demasiados casos obliguen a profesionales a convertirse en autónomos. Esto es una mala política pues se potencia la economía sumergida al evitar los tramites de constitución como autónomo, se genera una competencia desleal entre profesionales, no se controla la calidad de servicios, se deja de ingresar importantes cantidades de recursos en las arcas públicas y se pone en el disparadero al cliente que contrata a alguien, que no posee ningún control de calidad sobre el trabajo del intruso. Entre muchas consecuencias, estas son las que más pueden impactar en la sociedad, en el caso de no “cuidar” a los autónomos.

Ya comente hace algún tiempo que las personas obligadas a emprender, a convertirse en autónomos, si no se les ayuda desde un primer momento en su aventura, convertirán esto en un mal negocio no solo para los emprendedores, y las consecuencias serian  de mayor impacto negativo, que los beneficios de los que consiguieran salir adelante.

Un autónomo es un profesional que decide empezar un camino en “solitario” para conseguir sus propios objetivos, con la “soledad” que esto genera en muchos casos. En la mayoría de ocasiones, son personas que creen poseer algún valor competitivo que les puede garantizar posibilidades de éxito, pues de no ser así, el fracaso esta garantizado con las rémoras negativas que ello conlleva. El autónomo por lo tanto una de las primeras necesidades que posee es la de “acompañamiento”, esto que significa, pues que no estaría de más que siempre que se inicia un camino en solitario y en muchas ocasiones por primera vez, que se le acompañase con personas que le puedan ayudar en caso de duda, sin coste. ¿Existen recursos para conseguir este acompañamiento sin aumentar los costes en los  que ya hoy se incurren?, los hay en todas los niveles de las administraciones públicas. Ningún autónomo debería iniciar su peregrinar sin un programa formativo de cómo funciona el negocio que va iniciar y sin un plan de negocio. Otro caso habitual es a los impuesto que ha de hacer frente desde un primer momento, la cuota mensual que ha de pagar tenga o no actividad. Creo que esto es una temeridad, soy de la opinión que existen muchos tipos de autónomos y muy diferentes tipos de autónomos, que poseen o están en momento muy diferentes. A los que inician su actividad, como a los consagrados se les deben aplicar impuestos diferentes. Creo que a los que prueban para ver cómo se desarrolla su actividad, habría que darles un margen de confianza por parte de las administraciones y que las obligaciones surgieran cuando realmente surgiera el dinero en el bolsillo de dicho autónomo, mientras tanto, que pueda facturar, que pueda probarse en el mundo real con menos obligaciones fiscales. Cuando alcance cierto nivel, entonces que se le aplique lo que se considere adecuado, creo que la mayoría de los autónomos estarían encantados con esta propuesta y le dejaría un margen de actuación que invitaría a probar, para poder consolidarse. La posible fragilidad que pueda presentar un autónomo hay que paliarla con apoyo tributario, fiscal, de conocimiento, social, etc. El miedo es un condicionante habitual a la hora de emprender algo, como una carrera en solitario o acompañado de otras personas con igual índice de miedo. Otra vertiente que se debería modificar es la cobertura social de estos profesionales, a niveles médicos, a niveles de posible desempleo y sobre todo al “aventurero” hay que asegurarle, como a cualquier otro trabajador, que no quedará desamparado ni ahora ni el futuro, en caso de no ir la cosa de forma adecuada.

¿Porque creo que lo autónomos son merecedores de estos derechos?, pues por convicción. Creo que aportan un PIB importantísimo para nuestro país, generan un empleo de mayor calidad que otros colectivos, son mucho “menos exigentes” en diferentes niveles laborales, fiscales, profesionales con las administraciones, que otras fuentes económicas, y además apostando por ellos se disminuye el riesgo de catástrofes económicas que en comparación con otros colectivos sumamente concentrados, pero además la economía que generan en el 90% de los caso es una economía que repercute directamente sobre nuestro país y su bienestar social, los beneficios (economicos+social) en la mayoría de los casos no vuelan a mercados más “interesantes” o rentables y los gastos e inversiones se realizan aquí, por lo que la repercusión directa en la economía doméstica, es de mayor calidad que las grandes corporaciones por ejemplo .

Un autónomo es alguien que inicia una actividad profesional, que está dispuesto a prescindir de muchos derechos laborales y hacerle un favor, si un favor, a las administraciones públicas, iniciando un trabajo por cuenta propia, desligándose del posible amparo que pueden aportar el estado. Si estas administraciones no reconducen su forma de relacionarse y de legislar con este colectivo, lo más probable es que aunque la necesidad de emprender siga existiendo, bien por convencimiento o por necesidad, los beneficios que este colectivo genera, se convertirán en perjuicios para la sociedad, con  un mayor índice de economía sumergida, mayor descontrol de actividades profesionales y mayor dependencia de grandes entes empresariales (esto puede ser negativo pues acumular generación de economía en menos colectivos o centrar la dependencia de nuestra economía en pocos entes-colectivos-sectores, provoca un mayor índice de riesgo, así como conceder un poder a estos colectivos que determinarán con el tiempo una ausencia de equilibrio entre intereses).

El colectivo al que me refiero como profesionales liberales, creo que por su parte no han sabido como colectivo generar la proyección o un posicionamiento adecuado en la sociedad española, existen intentos pero que en realidad no sé si consiguen lo que pretenden, y/o si  tienen claro eso a lo que quieren aspirar. La falta de una organización potente como agente socioeconómico de referencia, la unión entre los componentes del colectivo y probablemente a nivel individual, en muchos casos, el establecer ser autónomo como algo temporal hasta encontrar algo por cuenta ajena, pueden ser causas de esta falta de poder de negociación con los legisladores. En mi opinión, los autónomos son un colectivo que posee un valor estratégico para nuestra sociedad, por lo que no apostar, o no hacerlo de manera que se provoque un aumento competitivo de presencia y funcionamiento, de este colectivo y una mejora en sus prácticas profesionales y tributarias, me da la sensación que puede provocar un aumento de realidad social, que desde luego no incidirá en beneficio del bienestar social. Los autónomos deben tener un trato preferencial, estratégico y ajustado a sus necesidades, para que produzcan muchos, muchos beneficios sociales para España, son mucho más importantes de lo que creemos, por no hablar de su potencial y posible incidencia estratégica, en la necesaria remozada economía competitiva que para nuestro país se necesita.

@rafacera

 

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