El gran compromiso que evalúa el trabajo de la alta dirección

No es tarea fácil ni ahora, ni en casi ningún escenario económico dirigir organizaciones. Quien crea que la alta dirección de una empresa es un grupo de profesionales que solo dedican a  ganar dinero y a trabajar poco, o está mirando a una “panda” de inútiles  o tiene una visión poco realista de lo que ahí pasa. La alta dirección tiene compromisos, y muy importantes para con su organización, rehuir de ellos supone, el fracaso de la empresa.

El carácter competitivo de una empresa lo fija sin duda el nivel que posee su alta dirección. Este colectivo, me refiero a todos/as los/as directivos/as de primer nivel, de cualquier organización posea la dimensión que posea, la alta dirección es el motor y guía para la empresa que dirigen. No es mandar su misión principal como todos sabéis, y como algunos suponen, sino la de liderar el camino hacia la competitividad de la empresa. Por lo tanto la misión de la alta dirección no es otra que dotar de valores, comportamientos, iniciativas que permitan ganar en la batalla por los mercados, e implantarlos en la empresa, de manera que se alcancen los objetivos previstos y con la imagen pretendida (esto es una cuestión mayor que ha de cuidar sobremanera los altos directivos). No siempre es fácil lograr lo que comentamos, pues la alta dirección necesita de muchas y diferentes características, así como de recursos que no siempre se dan en las empresas.

Con lo comentado, la alta dirección necesita para poder cumplir de forma adecuada  su misión, los siguientes aspectos de manera innegociable:

–          Poseer un modelo de empresa  adecuado y consensuado entre ellos

–          Un plan de trabajo aceptado y negociado

–          Un perfil  compatible, no solo a nivel competencial, sino también personal, que provoque una buena relación de trabajo entre directivos (me refiero que se produzca sinergias de trabajo realmente de valor para la empresa, no que solo se lleven bien)

–          Áreas de actuación perfectamente diferenciadas y responsabilidades absolutamente delimitadas individualmente en este grupo de trabajo

–          Las áreas de trabajo de cada uno de estos directivos/as no la pueden tomar en el área de tomar decisiones como reinos de taifas, me refiero que cada directivo ha de ser absolutamente consciente de como su decisiones van a trascender e influir al resto de áreas. Por lo tanto no se trata de que se imponga ningún área de la empresa sobre otras sino que se interrelaciones de amena que aporten valor

–          Es el CEO el coordinador de que todos esto se produzca, “el gran hermano” de la alta dirección

–          El trabajo fundamentalmente de la alta dirección no se ubica en el día a día de la empresa, sino en el futuro que la organización quiere crear, para el día a día, ya están los ejecutivos de nivel inferior. Esto no significa que se deje de controlar la información que va generando la empresa. La alta dirección han de tener la cabeza puesta en el mañana más que en el hoy que se puno ya está (debe estar) controlado

–          El carácter estratégico que ha de tener los perfiles profesionales de la alta dirección ha de ser muy superior al técnico, para poder tener una actitud proactiva

–          Un alto grado de compromiso por la buenas practicas que potencien la imagen de empresa

–          Devoción por sus accionistas, trabajadores, clientes y sociedad de la que vive la empresa

Todas las descritas son condiciones que creo se deben respetar en la “fotografía” de una alta dirección que pretende ser eficiente. Y esta es mi opinión, pues este colectivo, la alta dirección que por el nombre podría parecer que ha de ser un colectivo supuestamente privilegiado y de rango superior (entendiendo como superior como de otro nivel y sin relación con el resto de la empresa) en relación a otros en la empresa. Pues bien suele poseer un mayor impacto la alta dirección en las organizaciones cuando no se toma así, cuando no se confrman dichos supuestos. Suele lograr cumplir su misión cuando no se posee privilegios diferentes a los del resto de colectivos de valor estratégico para la empresa y que el rango superior solo se observa en el organigrama de la empresa, con lo que eso conlleva, es decir, todo va en relación a sus responsabilidades, ni más, ni menos, así como en la consecución de objetivos y como se alcanzan estos. Por lo que un  distanciamiento del resto de la empresa y de sus componentes, o un comportamiento inapropiado en forma de imposición gratuito por estar ubicado en un lugar determinado del organigrama, suele generar muchos problemas. No interpretes esto como que la alta dirección ha de ser paternalista de manera continuada con el resto de la organización, sino que su propósito es la de cumplir su misión y para ello necesita abordar sus responsabilidades bajo el paraguas de la inclusión de todos los componentes de la empresa en los resultados, huyendo de roles estereotipados de poder inadecuado, que dan para otros tiempos en los que no se necesitaba ser competitivos, tiempos en los que mandar era suficiente para lograr objetivos.

La alta dirección por sí misma no puede alcanzar los objetivos previstos, por lo que necesita de la implicación de todos los colectivos estratégicos de la organización, de tal forma que todo lo que no supongan comportamientos, estrategias y acciones dirigidas a esa implicación, al proyecto, provocará que haga mal su trabajo y en ocasiones, la alta dirección tiene que ser paternalista, como en otros momentos ha de ser “autoritaria”, según lo que vaya demando el momento del proyecto empresarial, que es lo que marca los diferentes estilos de dirección el management a implementar en cada momento, todo ello contando, claro está, con los perfiles de la plantilla que poseamos, de las características de los clientes a los que nos dirigimos y los valores demandaos por la comunidad en la que estamos instalados.

Con todo lo comentado, si me gustaría determinar cuál es a mi juicio el gran compromiso al que ha de hacer frente eso que llamamos alta dirección, y este no es otro que el de establecer y  dotar de EQUILIBRIO a la empresa. La alta dirección ha de ser el componente de la empresa que encuentre el equilibrio adecuado entre las necesidades de los clientes, lo que consideran los trabajadores necesario para implicarse en el proyecto, poder atender los deseos de los accionistas y por supuesto ser acogidos por la comunidad como una empresa de valor para la sociedad, bien considerada. Todo el trabajo de la alta dirección va dirigido a alcanzar un equilibrio entre todos estos intereses en ocasiones contrapuesto pero necesario atender para alcanzar metas organizacionales. Tarea muy, muy complicada, esta que comentamos, pero es la única que marca la senda de la sostenibilidad del negocio, es la que determina el crecimiento de la empresa y con el equilibrio adecuado entre colectivos estratégicos de la empresa es cuando se describe si una empresa es competitiva o no. Por lo que faltar a ese compromiso por establecer el equilibrio adecuado y necesario, es faltar al verdadero trabajo de la alta dirección. De ello depende la valoración que se haga de los directivos de su capacidad para generar ese equilibro aceptado entre las partes que configuran una organización.

 

 

@rafacera

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