“Vueltas ni en la cama!”, pues tampoco es eso

En mi tierra se utiliza la expresión “ir de vueltas” para referirse a la decisión de asociarse con alguien o con algo. También he de deciros que mi padre me comentaba desde muy niño, “hijo vueltas ni en la cama”, haciendo referencia a que era mejor caminar solo que asociarse con nadie y esto lo mantenía por malas experiencias que había tenido a lo largo de su vida. Y está claro que la visión tan negativa que mi padre mantenía con respecto a lo societario no se corresponde, por lo general, con esa visión tan negativa, pero si os puedo comentar que con el paso del tiempo, la experiencia adquirida y la precaución que mi padre me trasladó si me gustaría deciros que…

Siempre he creído que la posibilidad de trabajar en equipo, que no en grupo, es beneficioso para los intereses de cualquier empresa, que cuatro ojos ven más que 2, que la capacidad de asociación genera valor en las organizaciones, por lo que creo en proyectos respaldados por socios más que en proyecto individuales (siempre hay excepciones pero…), por lo que tener socios me parece en primer lugar, bueno para el proyectos y en segundo lugar me parece casi necesario en muchos casos. Esto no resta para que no reconozca que muchas empresas fracasan por causas derivadas del societaje, o mejor dicho, de la mala relación profesional establecida entre los que determinan y realizan la gestión de la organización.

Como en comentado en alguna ocasión, las personas y las organizaciones somos seres sociales, somos proclives por naturaleza a buscar y establecer relaciones con otras empresas con otras personas, por lo que creo que la tendencia natural es buscar y encontrar cómplices en los proyectos que desarrollemos. Si esta premisa la tomamos como cierta todo parece indicar que preferimos tener socios/as a no tenerlos, y como te digo en el párrafo anterior, me parece beneficioso para la organización esto de tener socios, los problemas se plantean en diferentes momentos y casi siempre en la selección de los mismos, no tenemos un rigor profesional a la hora de elegirlos.

Antes de decidir quién, la cuestión fundamental que nos debemos plantear es qué. Dicho de otra manera, no es la persona o la empresa la que tenemos que tomar como referencia para decidirnos a asociarnos o no, sino que la cuestión es establecer unas serie de criterios profesionales y personales, que determinen que deben aportar al proyecto, y no a mi como emprendedor/a, o como empresario/a, sino al proyecto, a su misión y a los objetivos que persigo. Estos criterios de selección se deben utilizar con la misma profesionalidad que cuando realicemos una selección de personal, es decir buscar quien puede generar valor en el proyecto y de qué manera, no a quien le puede interesar esto que quiero desarrollar.

Y es que los socios pueden generar muchos y muy diversos problemas:

  • Malas relaciones personales
  • Tomarse libertades no pactadas
  • Mal clima laboral
  • Propiciar actuaciones no adecuadas
  • Problemas de gestión
  • Problemas de eficiencia
  • Problemas financieros
  • Problemas….

Son muchos y múltiples, los problemas que se pueden generar y de muy distinto calado en el proyecto. Nadie está exento de tener estos problemas, lo que sí está claro es que si el criterio de selección de socio se hace desde la desesperación, o desde el desconocimiento de qué tipo de socio necesitamos, las probabilidades de que tengamos importante problemas se multiplican. No solo saber el perfil de socio que necesitamos los evitará, debemos conocer formas de comportamientos de estos socios, con quién está asociado, como están actuando en otros ámbitos y sobre todo, y este es uno de los problemas más habituales que he ido observando, no se establecen claramente las condiciones de relación entre socios, por escrito y con valor legal en muchos, muchos caso, demasiados. Es por ello que te propongo un itinerario para encontrar y trabajar con un socio, intentando reducir los riesgos de fracaso en esa relación:

  • Define y perfila con exactitud tu proyecto. Sin esto no sigas adelante en este itinerario
  • Establece que demandas tiene tu proyecto, que necesita para alcanzar el éxito que has planificado para él
  • Según estas demandas establece los criterios necesarios que debería poseer el socio/a en tu camino y para tu empresa
  • Busca alternativas, elige la que más se acerque a lo que necesitas
  • De esas alternativas busca comportamientos, otros proyectos, habla con otros socios que hayan tenido, conócelos!
  • Elige y propónselo al socio que más valor pueda generar a tu organización y con el que creas puede haber más compatibilidad de relación según tus características
  • Una vez aceptado formar parte del societaje, antes que nada establece en que va a consistir vuestra relación (laboral, legal, financiera, personal, etc.) como socios, pero a nivel absolutamente concreto, no generalices en ese documento que firméis. Todo lo genérico es interpretable, lo interpretable provocará problemas
  • Firma cuando se acepten las condiciones que creas que harán tener posibilidades de éxito a la empresa
  • Respeta las condiciones de socios firmadas y cuando se hayan de modificar que se recojan en el documento y se firmen igualmente. La relajación en las relaciones son las que más problemas crean, pues desvirtúan dichas relaciones
  • Establece métodos de control que visualicen que todo el trabajo entre socios se realice de forma acorde a lo acordado

Y con todo, este itinerario propuesto no te garantiza que las aventuras emprendidas entre varias personas o empresas, acaben en buen destino, pero como te comento si reduce el riesgo de problemas. Tener socios puede ser la ventaja competitiva que permita que tu proyecto tenga éxito, pero también puede ser la causa de tus problemas y fracaso. La tendencia posterior al fracaso suele ser no tener más socios y no es eso tampoco (que te vaya mal con una pareja no supone no intentarlo con otras, no te parece) pues esa decisión en ocasiones limitará nuestra capacidad de impacto en proyectos futuros. Cuando se elige el socio adecuado y se establecen las condiciones de relación de forma clara y adecuada a las nuestras necesidades (proyecto, personal) y se cumplen estas, siempre manteniendo el respeto profesional y personal entre socios (condición necesaria y prioritaria como política de relación entre partes, aunque no suficiente para que funcione todo bien, la cotidianidad y la confianza a veces afecta al respeto entre socios, jugando malas pasadas que repercuten negativamente en la empresa o actividad), serán condiciones adecuadas para alcanzar el éxito y en parte se lo deberás a tu socio.

@rafacera

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