Malos tiempos para la formación

Decía una canción de los ochentas aquello de: “malos tiempos para la lírica”. Era el grupo golpes bajos los que anunciaban que no corrían buenos tiempos para este formato literario. Algo parecido podríamos comentar con respecto a la formación en general, tras todos los acontecimientos, opiniones, e incidencias que en este ámbito se están desatando.

Y comento todo esto pues parece según nos anuncian, que  la formacion o mejor dicho, los presupuestos adjudicados para este cometido, han servido para un gran fraude en distintas “casas”. Parece ser que algo tan sagrado, para mí, como la formacion ha servido para llenar los bolsillos de unos cuantos, que donde se intuía mejora para determinadas personas u organizaciones, solo vieron euros, esos cuantos, para  sus cuentas corrientes. Justificando cursos que no se daban, con alumnos fantasmas, aprovechándose de una falta de control adecuado. Aunque el motivo de hablar de las penurias por la que pasa la formacion no es solo por estos delincuentes, que en todos lados existen por desgracia, sino que también, son muchos los empresarios, trabajadores, y colectivos en general que no creen en la formacion por muy diversas razones.

Esta, la formación,  posee una curiosa característica y es que todo el mundo habla de ella como solución a muchos de nuestros problemas de competitividad en las empresas y sin embargo son muy pocos los que realmente apuestan por ella, de forma seria, decidida y profesional. Es muy frecuente que entre alumnos/as o entre empresas, se tome la función de formar como un hastío, de poca eficacia, como un compromiso más de cara  a la sociedad, que a la mejora de las capacidades como organización o como persona.

Son muchas las causas que llevan a este sentimiento, desgana o cierta actitud negativa hacia la formación, y aunque no lo creas todo ello es mucho más generalizado de lo que nos podemos plantear desde la distancia. Creo que no estaría mal que identificáramos desde la experiencia formativa, algunas de esas causas, os doy alguna:

  • La formación se ha impuesto a la empresa y a los trabajadores en muchos casos, no se ha convencido de sus beneficiosos efectos
  • No existe claros planes de formacion basados en necesidades organizativas o personales
  • Nosotros los formadores, no siempre somos capaces de diseñar sesiones o programas atractivos que culminen con la satisfacción de empresas o formandos
  • Se ha estandarizado sobremanera los contenidos a formar
  • La formacion se ha desvirtuado, importa más el precio que la calidad
  • No se aplican métodos de ROI para la formacion
  • No existen en la mayoría de los casos “clientes” que tengan la capacidad de valorar como ha sido la formacion desarrollada, más allá de los resultados de los típicos cuestionarios de calidad
  • Los cuestionarios de calidad han perdido en muchos casos, su vigencia y capacidad, como elemento medidor de la eficacia en la formacion, pues no reflejan la realidad vivida en los programas, ni los parámetros se ajustan a la calidad percibida real
  • La formacion la están utilizando muchas empresas, asociaciones, colectivos como manera de financiación interna. Un fin muy distante del pretendido!
  • Cualquier “intruso”, advenedizo, pobre profesional es o puede un “buen formador” para el programa
  • En la formacion “in Company” algo menos, pero en la bonificada para colectivos en general se realizan muchos programas de formacion donde lo único que preocupa a los alumnos y a los formadores es que pase el tiempo y el menor coste posible, incluso a costa del nivel de calidad para el mismo
  • La finalidad de la formacion en la mayoría de los casos son diferente a mejorar competencialmente a una persona u organización, se busca un ascenso, un título, algo diferente a lo que tiene que ser la finalidad de la formacion, aumentar, potenciar, mejorar tu repertorio competencial profesional y personal
  • No se hace una formacion atractiva, profesional, válida, la muestra es que cada vez se posee menos alumnos y eso que a muchos se le obliga a acudir al programa formativo
  • Sorprende mucho que la formacion que está en todas las recetas para solucionar o para la mejora como empresa, ocupe un lugar en la empresa de tan poco peso estratégico, de tan baja situación jerárquica
  • La formacion es una “loza” necesaria para empresas y trabajadores en muchos casos
  • Preocupa mucho más la cantidad de oferta formativa (provocando un sobredimensionamiento insano) que la calidad de esta
  • No existe una mentalidad acorde con la función de la formacion, por lo que no se cree en ella en muchos casos
  • La formacion no se ajusta en el 70% de los casos a las necesidades de la persona o de la empresa
  • La formacion se toma como un ámbito menor en la empresa, cuando en realidad es una actividad estratégica en su cadena de valor en muchas organizaciones

Pues bien con todo y con ello, yo sigo abogando por la necesidad estratégica de la formacion, y para las empresas españolas aún más. Es una de las herramientas  que pueden reducir el gap competitivos que tenemos con otros países y con nuestros competidores. Es por ello que desde aquí propongo como necesidad perentoria e inmediata, una revisión global sobre la utilización de la formacion en nuestro país, desde abajo hasta arriba, desde los procesos, contenidos, perfiles de formadores, metodologías, etc., hasta formas de financiación, métodos de evaluación, sistemas de mejoras en formandos, etc. Todo ello para conseguir un aumento de eficiencia en sus resultados y para provocar un  cambio en la concepción que de la formacion se tiene, esto es absolutamente prioritario.

La formacion se ha tomado por otra cosa diferente para lo que está concebida, se mal utiliza, se maneja en muchos casos por personas que no son profesionales y no se sabe medir su capacidad de impacto en las organizaciones, no se aplican los presupuestos acordes a los objetivos a conseguir con esa formacion  y encima hay colectivos o personas, que hacen dinero a su costa de forma fraudulenta, para culminar y para conceder aún más caché. No, no es un buen momento para la formacion, corren malos tiempos para la formación, con la falta que nos haría que esta funcionara de forma óptima para nuestras pretensiones de mejora, para ser más competitivos.

@rafacera

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