El mundial no se podía ganar con la estrella!. Otra lección sobre branding

Hemos aprendido en este mundial de Brasil 2014 una nueva lección deportiva que se puede perfectamente aplicar a cualquier empresa con intereses mercantiles o no lucrativos. Como todos sabéis, la selección española, campeona del mundo en 2010, y doble campeona de Europa, ha “caído” en la primera ronda y eso no ha sido lo peor, sino con la imagen que lo ha hecho. ¿Qué podemos aprender de este suceso?, os comento lo que yo al menos extraigo.

La similitud entre la selección española y cualquier empresa como comento, es absoluta, tiene objetivos a conseguir, tiene trabajadores y recursos para conseguirlos, competencia con los que luchar por esos mismo objetivos y una comunidad que pone sus ilusiones en que la consecución de esos objetivos se haga de forma socialmente aceptable.

¿Que ha sucedido para que los mejores jugadores del mundo no haya alcanzado ni el primer escalón de éxito en este mundial?, bien veamos los síntomas para intentar identificar la enfermedad:

  • Baja forma física
  • Desconfianza en el juego
  • Fallos incompresibles que antes no se habían dado
  • Cierta descoordinación entre jugadores
  • Baja capacidad de reacción
  • Sensación de estar muy por debajo de sus nivel real de juego
  • Motivación muy quebradiza
  • Autoestima por encima de rendimiento
  • Prensa y entorno muy preocupado por el futuro de muchos jugadores, con lo que se ha dejado de estar pendiente de objetivos
  • Malos resultados

Síntomas que tras revisar los comportamientos y su forma de llegar la selección al evento deportivo podemos identificar ciertas enfermedades.

Causas que hayan provocado esos síntomas:

  • Planificación inadecuada
  • Creer que la marca por si misma gana batallas
  • No tener un periodo suficiente cuantitativamente y cualitativamente para preparar el mundial
  • Pensar que la ventaja competitiva (la calidad) es suficiente para la victoria
  • Mala gestión de los rrhh, no se pusieron a los que mejor estaban y los que más podían aportar, sino a los que tenían más peso dentro del grupo
  • Muchos de los componentes del grupo venían de éxitos, lo cual iniciar mentalmente una nueva conquista en tan poco tiempo es difícil
  • No se dispusieron los medios necesarios para que el grupo pudiera rendir al máximo nivel, ni tiempo, ni espacio
  • La parafernalia de ser los mejores acabaron con su rendimiento, viajes innecesarios, partidos intrascendentes, tiempo publicitario excesivo, desviación de los objetivos por causas particulares, demasiado protagonismo extradeportivo que exige tiempo y preocupaciones que no apuntan al éxito

 

Con todo ello podemos concluir  que la selección a “muerto”, al menos en este evento, de éxito. Se creyó que su ventaja competitiva principal, la calidad, le valdría para poder ganar, pero en los mercados, las condiciones cambian y no siempre ganan  los mejores, sino lo que puede con los competidores. Una mala planificación del evento, una mala gestión del trabajo y de utilización del grupo de jugadores y otras causas extradeportivas, han llevado al fracaso. Esto mismo podría pasarle a empresas líderes de mercado y de hecho les ha pasado, cuando creían que dominaban el mercado, ignoraban la competencia y descuidaban los estados de sus trabajadores para competir, imponiendo lo que quieren los clientes y menospreciando a la comunidad, suele ocurrir que se recoge mucho dinero y un gran fracaso que pasará factura. En estos casos, encontrar un solo culpable es difícil, pero lo que está claro es que es la materia gris de la organización y los ejecutores del trabajo quienes deben estudiar que hicieron mal, como solucionarlo y como volver a la senda de los éxitos con otras prácticas, estrategias y acciones. Al final el gran culpable de los éxitos y de los fracasos son los gestores de marca (a nivel deportivo, planificador, publicitario, económico, etc.), quienes se encargan de la marca y de su presentación en los mercados es quien debe trabajar por que esta esté siempre en disposición de no defraudar a cliente, de cumplir los compromisos que se establecen entre marca y cliente/sociedad, con todo lo que ello supone.

Por último y como admirador de esta selección de futbol que tantas alegría me ha dado, decir que les agradezco todo ese tiempo de felicidad que me brindaron, pero que a veces nos olvidamos que cuando forjamos una marca de leyenda, el fracaso es más estrepitoso y todo lo que no sea cuidar la marca de estilo, calidad, rendimiento, esfuerzo que la selección creo es digno para reconsiderar todo el branding que se ha realizado. La calidad no es suficiente si quieres competir, y mucho menos si pretendes ganar. GRACIAS y a revisar para poder volver a ser quien nunca debimos de dejar de ser.

@rafacera

 

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