Nuestros miedos nos llevan donde ya estuvimos hace años

Son muchas las personas que no tienen posibilidades de acceder a puestos de trabajo para los que están cualificados y preparados, y que están capacitados para cumplir con las pretensiones de esos cargos. En ocasiones por edad, por demasiada o por poca experiencia, porque no tienen las referencias adecuadas, por muy diversas cuestiones, la esperanza de muchas de estas personas la pierden porque ven que no van a conseguir ese puesto u otro de parecida características. Si además le súmanos a este escenario, el bajo número de oportunidades labores que existen, así como los curiosos “procesos de selección” que realizan muchas empresas, fundamentados muchos de ellos en cuestiones que nada tiene que ver con la optimización del puesto, todo ello sumado como os digo, está provocando que sean muchos los segmentos de población que están perdiendo la esperanza por trabajar, pues el sistema los están dejando fuera y es muy probable que jamás los vuelvan a reclamar para incorporarlo a ese ámbito laboral para el que están cualificados.

Es un serio problema, no ya el desempleo que en sí mismo, sino este, como raíz de otros problemas troncales para esta sociedad. Es increíble la cantidad de personas que estamos dejando en los márgenes del ámbito laboral, personas que ven que ya no serán reclamados para ocupar ciertas responsabilidades ciertos puestos, por muy diferentes motivos como hemos comentado con anterioridad. No se está haciendo nada para aprovechar todo esa bolsa de talento (absolutamente necesario para hacer este país más competitivo) y se está dejando en manos de estas personas (victimas del escenario laboral que vivimos) su reubicación profesional y se les invita a que evolucionen hacia crear su propio puesto de trabajo (no todo el mundo sirve para esto o simplemente puede), que cambie la orientación en su preparación, que se reciclen, (¿es siempre posible esto?), que aprenda cosas nuevas, que desaprendan otras (con lo que la experiencia ha dejado de ser una ventaja competitiva en muchos caso en el mundo laboral), que se adapten a otro escenario donde se pide menos edad, menos sueldo, menos calidad laboral en muchos casos, y en los puesto que no es así, en los realmente interesantes desde la perspectiva laboral, casi siempre recaen en personas con buenos contactos, o se ofertan a través de procesos masivos donde el 99,9% de los candidatos/as no tienen ninguna oportunidad, para otros puestos piden la luna y la luna no se la puede dar casi nadie. Por lo tanto con este nuevo escenario, ¿qué hacemos?, el mercado laboral está bajando la edad de solvencia de los candidatos, es decir, hoy día a los 40 años, y en ciertos sectores de actividad eres un “viejo obsoleto” (no por capacidad profesional, sino solo por edad) y esto se está dando en una sociedad cada día mas envejecida (¿paradoja social?). Me preocupa y mucho el paro juvenil, estamos perdiendo una generación dicen por ahí y se debería tomar medidas para enmendar esa situación, pero ¿y las personas paradas de más de 45 años? (con cargas familiares muchos de ellos), con deudas, con proyectos de vidas interrumpidos y con menos capacidad de readaptación,  que se está haciendo por este segmento absolutamente desprotegido donde reside la experiencia, el saber hacer, el rendimiento profesional, etc, ¿que se está haciendo por reincorporar a este segmento al mercado laboral?. Creo que este segmento es “llave” para generar nuevas oportunidades laborales, y por ende, para beneficiar a su vez a otros segmentos poblacionales para su incorporación al trabajo, por lo que apostar con carácter prioritario por este segmento, puede suponer un gran impulso laboral de otros colectivos sociales,  pero es solo mi opinión, claro está.

Por otro lado en este nuevo escenario laboral que vivimos, pretender ganar un sueldo digno en función a lo que generas, se está convirtiendo en una quimera y no porque el ROI no lo permita, sino porque se está aprovechando para bajar los sueldos con excusas que se ven contradichas con los beneficios reconocidos de muchas empresas, los contactos sociales y profesionales, son mejores instrumentos laborales para conseguir un puesto de trabajo, que las propias competencias profesionales que se puedan exhibir, poseer o mostrar, y esto es válido en la mayoría de los puestos demandados. Así mismo, se están haciendo ofertas  (aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid) a profesionales contrastados, que resultan de verdadera vergüenza (el criticado mileurismo tan criticado hace unos años, ahora es signo de calidad retributiva en muchos casos, pero incluso no ya por la retribución , sino por las condiciones que te imponen para acceder al puesto), el “canibalismos laboral” entre candidatos está floreciendo por momentos, con todo ello quiero argumentar que el desempleo es un problema importante, pero el mercado laboral que se está cuajando tras la gestión que se está realizando de la situación económica que vivimos,  es aún más preocupante, y es probable que la causa, entre otras muchas, este en que seguimos teniendo solo como objetivo, exclusivamente,  subir las cifras de empleados, sin revisar las consecuencias que trae centrarse tan solo en eso.

Cuando miro los comportamientos que están teniendo los sindicatos, la patronal, los políticos, ante estas situaciones, me asombra la tibieza con la que se trata el tema, como dando por seguro que no se puede hacer nada, que es obligatorio pasar por estas situaciones. Y es que me da la sensación de que tenemos decidido ser los hermanos pobres de una Europa que necesita lacayos para poder mantener el nivel de vida de los países más ricos y España ha tomado la decisión de servir, no compartir o cooperar, si no de ser uno de esos lacayos, o al menos, eso indican las decisiones y políticas que se están instaurando. Y la prueba más evidente son los nuevos parámetros y características que presenta el mercado laboral. Poca innovación, poco recursos dirigidos a poner en marcha el talento, solo preocupa ser competitivos por precio, volvemos a las estructuras económicas de los años 60 cuando floreció el turismo como negocio estratégico para nuestro país, y floreció porque éramos baratos para el resto de Europa. España tiene talento y estructura social como para competir en otras “ligas”  por la prosperidad, sin duda, pero hemos decidido jugar en segunda con jugadores de primera pensando que ascenderemos en breve (permíteme el símil futbolero, pero todos sabemos que la segunda es una liga muy complicada para conseguir subir de forma inmediata, más para un país que lleva mucho tiempo compitiendo en primera). Es cierto que competir por talento y capacidad es mucho más arriesgado que por precio,  pero sin duda el premio merece el riesgo, ya que esto puede generar una sociedad con un nivel de bienestar mayor, para todos, que es de lo que se trata, que el bienestar cale en toda la población. Queremos competir en ligas donde otros están mejor preparados que nosotros para ganar, Bulgaria, Rumania, China, la India, Marruecos, Grecia, Portugal, con lo que cambiar por lo que vamos a competir, por precio,  que parece que es lo que se ha decidido, igual (seguro) no estamos preparados para ganar en ese ámbito económico. Nuestras ventajas competitivas como país son otras, no el precio, eso lo hacen mejor otros.

España no puede desandar el camino que inició hace unos años por la prosperidad, por la investigación, por las patentes, por subir el nivel formativo de la sociedad, por conseguir aumentar el bienestar social, pues de ser así, además de tener un nivel alto de desempleo, lo  que me temo, y creo que es peor, tendremos un nivel de bienestar social que partirá al país en dos partes, y eso nos traerá problemas muy importantes.

Se ha de trabajar como he comentado, en otros post, no solo por generar oportunidades laborales, sino que estas no disminuyan la capacidad de tener un proyecto de vida  lo suficientemente ilusionante como para que no preocupe a la persona. Las oportunidades se han de proyectar de manera que puedan ser beneficiarios todos los que participen en su explotación, no solo los consejos de administración, los accionistas, sino que los trabajadores y la propia comunidad, se vean beneficiados en su justa medida por el aprovechamiento de dicha oportunidad.

Nuestros miedos e inseguridades como país, por lo que somos capaces de conseguir, nos está llevando por caminos hacia metas que alcanzamos hace 50 años y que mirábamos con desprecio no hace nada. Ahora nos parece suficiente con el mero hecho de trabajar (como fuere y en las condiciones que sean), de poder comer cada día, de poder acudir al médico, hemos bajado o nos han bajado nuestro nivel de necesidades a cubrir, por incapacidad para trazar caminos diferentes, con lo que estamos demostrando que somos un país de conformistas y resignados que no aprovechamos nuestras armas para reivindicar no volver a andar sendas ya transitadas hace muchos años, para no volver al pasado. Es necesaria una revisión estratégica de que queremos ser como país, de lo contrario, muchos ciudadanos los dejaremos, nos quedaremos, al margen del bienestar social y eso creo que no es negociable.

 

@rafacera

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