¿Qué es lo que nos hace perder poder emprendedor?

Creo que sin duda uno de los caminos necesarios a recorrer es aumentar el número de emprendedores/as en nuestro país. También insisto en que no solo nos debe importar el número de emprendedores, sino también la calidad, eficacia, competitividad y supervivencia de estos. Para ello, es muy importante el escenario que se cree, para que puedan surgir  esos emprendedores de calidad que tanto necesitamos.

Cuando revisas el sistema de emprendeduría que tenemos, a mí al menos, me sorprenden varias cosas, pero sin duda la que más destaca entre todas ellas es la descoordinación de recursos, medios, políticas y estrategias que existe. Sí, en España es difícil emprender porque entre otras cosas es complicado acceder al itinerario para conseguir crear una empresa con ciertas garantías para el éxito. Y no me refiero ya solo a ese camino sin fin burocrático, que debemos superar para abrir las puertas de la empresa (se está tratando de reducir los trámites, aunque aún y por experiencia solo está en fase demo esto), sino que existiendo miles de organismos públicos y privados que se suponen están al servicio de las personas que pretenden crear un negocio, no se conocen adecuadamente los recursos que estos organismos poseen, no se sabe dónde están ubicados o donde se les puede encontrar, no se aprende (no se convierte la información en conocimiento y posterior acción) de las necesidades de los propios emprendedores, los inversionistas tienen que crear sus propios foros (muchos de ellos difíciles de encontrar por los emprendedores) para interesarse por proyectos, no se unifican criterios para la elaboración de planes de empresas que tengan una intención homologadora del proyecto. Igualmente creo se mantiene una postura por parte de muchos de estos organismos de pasividad, ya vendrá el emprendedor es la consigna, cuando se debería tener una actitud mucho más interactiva y proactiva con respecto a ellos, ir a buscarlos. En definitiva, muchos recursos en demasiadas ocasiones mal aprovechados, o por contra que resultan insuficientes para aquello que funciona.

Todo ello me da la sensación que aún no nos hemos tomado en serio la vía de la generación de empresas competitivas, como una alternativa a una economía más saludable. En muchos organismos, creo que lo he contado ya, existen profesionales de apoyo a los emprendedores que son cualquier cosa, fundamentalmente burócratas de subvenciones, menos apoyo al emprendedor y no por culpa de estos profesionales. Estos no son capaces de aportarles valor en su camino hacia la empresa con aportaciones de valor en las visiones estratégicas, no solo de trámites, sino estratégicas para concebir su modelo de negocio, ayudar en sus comportamientos como potenciales empresarios, dotarles de un código deontológico que después el emprendedor tomará o no, mostrarles la realidad empresarial que se van a encontrar,  y todo ello supone, que crece el número de emprendedores, pero que la competitividad de los mismo cada vez es más baja, con lo cual es peor el remedio que la enfermedad.

Todo ello me exaspera, por la cuestión de que se invierten una cantidad de recursos importantes  a la labor de emprender, probablemente no todo el necesario que supondría una apuesta seria por una cultura emprendedora en los términos que defiendo, pero si un “montón” de recursos y sin embargo a nivel general sólo nos quedamos con el dato de cuantas empresas se han creado, cuando además, de esas nuevas empresas lo importante, lo realmente importante es el nivel de competitividad de cada una de ellas, es lo que determinará si esos recursos han sido eficazmente utilizados o no.

En cuanto a los sistemas instaurados (nacional, autonómicos, provincial, local, etc,)  para potenciar la cultura emprendedora, creo que se impone en mi criterio, ciertas apreciaciones que os comento:

  • Unificar el sistema variopinto, disperso, atomizado actual de generación de empresas
  • No solo entre organismos sino en las funciones y tareas para emprender
  • No centrar los esfuerzos exclusivamente en la parte burocrática de la creación de la empresa, sino establecer un sistema de acompañamiento del emprendedor en sus diferentes fases empresariales
  • Revisar y controlar los movimientos emprendedores en función a nueva KPIs, no solo cantidad, sino competitividad, fases de vida, adaptabilidad, nivel esperanza de vida, etc.
  • Revisar los niveles de eficiencia entre recursos invertidos y resultados obtenidos con esas nueva KPIs
  • Tomar decisiones de carácter estable y coordinado para este colectivo, con un plan estratégico de generación de empresa
  • Revisar los parámetros de cultura empresarial para trasladar a los emprendedores
  • Recoger en ese plan la unificación de criterios y compromisos con la financiación de los proyectos, así como crear una fiscalidad dirigida a las necesidades de este colectivos
  • Introducir como obligatorio en los sistemas educativos oficiales la función emprendedora
  • Poseer programas que “gratifiquen”/potencien/favorezcan/impulsen la inquietud emprendedora, que con esto, cuando menos tendrá un impacto en la innovación de nuestra sociedad
  • Reconocer a diferentes ámbitos, fiscal, tributario, laboral, legal, social, etc., la figura del emprendedor de una manera especial, siempre que suponga un valor para el bienestar social

Y todo ello creo que puede aportar valor a la calidad de nuestro tejido emprendedor. No echo de menos tanto, la cantidad de recursos necesarios, como una mayor y más eficiente coordinación entre ellos, pues los resultados no son todo lo positivo que deberían ser. Es probable que se plantee como absolutamente necesario que todos los colectivos involucrados en la generación de esa cultura emprendedora que necesitamos, colectivos sociales y económicos, políticos, etc., se pusieran manos a la obra y  trazaran un plan estratégico para emprendedores, negociado, consensuado y con objetivos claros a conseguir, así con la previsión de recursos y asignación de los mismos para el desarrollo de dicho plan. Quizás con  en ese documento guía bien diseñado, se podrían articular todas las necesidades de coordinación  obligatorias para conseguir buenos resultados.

 

@rafacera

One thought on “¿Qué es lo que nos hace perder poder emprendedor?

  1. Un post muy interesante. Coincido contigo en la necesidad de cambiar, entre otras cosas, el itinerario formativo de nuestros jóvenes. Entendiendo el emprendimiento como algo más que la mera creación de empresas, el fomento de competencias emprendedoras en la educación secundaria resulta esencial si queremos cambiar el panorama que tenemos en este momento. Saludos.

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