El éxito ya no es (no debería ser) lo que era

Se escriben, se escucha, se publica toneladas de información de cómo conseguir el éxito. Todos perseguimos eso que llamamos éxito, en las distintas sociedades que habitan este mundo, el éxito es el estado perseguido por la población. Pero ¿cómo influye esto que llamamos éxito en nuestra forma de vivir, en nuestra sociedad?.

El éxito es algo tan etéreo, intangible y personal que cada cual tiene el suyo, es decir, cada persona ubicamos el éxito en el lugar donde para nosotros se encuentra. Dicho esto, podemos asegurar que la sociedad, de forma más o menos generalizada, acepta ciertos ítems que identifican, muestran o confirman el éxito. Estos factores los comparten como identificativos del éxito la mayoría de la población, independientemente de los éxitos particulares que cada cual se autoimpongan. Os comento los más habituales de estos ítems para definir el éxito de una persona, sociedad u organización:

  • Dinero
  • Notoriedad
  • Aceptación social
  • Poder
  • Influencia

Son los recursos que más se aceptan tradicionalmente como eso que llamamos tener éxito. Salvando lo comentado con anterioridad, eso de que cada cual entiende y define el éxito de manera diferente, alguien que consigue alguno de los ítems enunciados, solemos aceptar socialmente que posee éxito, es alguien exitoso.

Según los tiempos que corran, se valora de forma más o menos positiva cada una de esa condiciones enunciadas (en épocas de crisis el dinero impera sobre lo demás por ejemplo, en estados de bonanzas la notoriedad se impone, etc.). No seré yo quien pretenda definir cuáles son los ítems que definen el éxito. Lo que sí creo importante es que si estamos hablando de algo que persigue la gran parte de la población debemos reflexionar sobre cuáles son los caminos que se desean recorrer, pues en función a lo que se persigue, se tiene una sociedad con unos valores u otros.

Yo no niego que el dinero sea un factor de éxito, o ser conocido, o que se tenga poder, lo que para mi es mas importante no es tanto el factor que define al éxito (que lo es), sino cómo se consigue o se llega a la abundancia en ese ítem de éxito, y esto es de gran importancia, pero no lo es menos esos excesos como se emplean y para qué. Quiero decir con esto,  que tener dinero es un caso de éxito cuando se ha conseguido por capacidad, por honestidad, por ser alguien que ha aportado algo a la sociedad que ha supuesto un valor para esta y por ende recibe dinero a cambio. No digo que ser conocido no pueda ser una razón para entender que se tiene éxito, la cuestión es porque eres conocido, y como esa notoriedad la empleas y para qué. Por supuesto que cuando tienes poder te puedes considerar una persona de éxito, la cuestión es como accediste a él, como lo manejas y empleas.

Con todo ello, lo que os quiero trasladar es que somos excesivamente finalistas a la hora de reconocer el éxito, solo nos fijamos en cuanto dinero tiene, en cuanto de conocido o aceptado es alguien, en cuanto poder posee, sin embargo nos olvidamos de los más importante, el cómo tiene ese dinero, como logra esa notoriedad , como tiene ese poder y como lo emplea, en definitiva creo ciertamente que el axioma aceptado universalmente (premisa del éxito sobre todo de personas incapaces y de bajo perfil de talento), de que el fin justifica los medios es absolutamente inaceptable para una sociedad que pretenda tener valores que la haga sobrevivir, evolucionar hacia situaciones mejores para su población y que este “sana” con respecto a enfermedades como la corrupción, la deslealtad, la desigualdad, asumir valores nocivos, etc..

Se propaga a tal dimensión y rapidez de tal forma los casos de éxitos, los recomendables y lo no tanto, que las nuevas tecnologías y la globalización de nuestra sociedad está propiciando mayor numerosos de delitos, mayor desigualdad entre personas, mayores índice de insolidaridad, y todo ello probablemente por que el éxito se mide por cuestiones que propician este tipo de sociedad y no se filtran o se valoran de igual forma unos casos de éxitos de otros.

Seguimos viendo como existen gurús que venden miles de libros o métodos que te explican cómo ganar dinero sin escrúpulos, programas de televisión que te permiten ver millones de telespectadores por ser un delincuente o alguien sin dignidad que hizo algo vendible, pero da igual, se les paga un pastón y además sales en televisión por aumentar la audiencia, vemos de forma continua gente que accede al poder de forma poco ética y que se argumenta que en política como en el amor, todo vale. Es difícil controlar estas actuaciones y por ende sus efectos nocivos por la mentalidad finalista (reduccionista) que poseemos, y si a esto unimos un mayor grado de globalización (homogeneización), las posibilidades que generan las nuevas tecnologías, la facilidad de acceso a la información que está disponible y que muestra con facilidad e inmediatez a todo este personal de “éxito”, todo ello provoca que estos se conviertan en modelos para muchas personas y fervientes seguidores por lo menos en cuanto a  comportamientos, con lo cual la sociedad por imposición no tiene más remedio que terminar aceptando o al menos disculpando, de forma más o menos explícita, todo lo que hacen estas personas de “éxito”, y se van asumiendo los criterios y caminos para llegar hasta ese destino tan deseado.

La sociedad en la cual vivimos y con los valores que imperan y otros nuevos que van a apareciendo, no es la que más felices nos puede hacer y si no mira a tu alrededor, comprobaras cuanta felicidad percibes. La conquista de la felicidad es para algunos una utopía, y puede que así sea, pero también estoy convencido que todos los pasos que se den en esa dirección hacia la utopía, será una mejora sin duda en nuestras vidas. Es por ello que creo necesario reformular el concepto de  éxito, que esto no sea lo que hasta ahora se acepta  como tal o al menos que no se mantenga la valoración finalista que se hace de él en la actualidad donde el cuándo puede con el cómo se llega hasta él, debemos empezar a ver el éxito como el camino recorrido y no tan solo como la meta a la que hemos llegado, pero claro, esto  si nos importa la felicidad, si nos importa tener una sociedad mejor para todos/as.

 

@rafacera

One thought on “El éxito ya no es (no debería ser) lo que era

  1. Para no resultar demasiado cursi no hare comentarios en profundidad. Solo que el éxito es un estado de satisfacción interior que no tiene nada que ver con ser rico o socialmente aceptado o …

    Gente amargada sin equilibrio personal encuentras mucha que cumplen los factores de éxito que Rafael menciona arriba.

    La meta se cruza en 1 segundo, el camino “dura y dura” mas vale que lo pasemos bien mientras que vayamos caminando o nuestra vida será un desastre.

    Menos mal que no iba a ser cursi !!! la próxima lo hare mejor.

    Gracias

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