300 multinacionales y un responsable público. Hablamos de RSC

Hace unos días nos enterábamos de la existencia de un acuerdo entre 300 multinacionales y Luxemburgo para fijar su residencia allí y por ende pagar impuestos de sociedades en ese país, que como sabéis tiene “ciertos tintes” de paraíso fiscal.

Es el actual presidente de la comisión Económica europea, el encargado de muchos de estos acuerdos, que según nos cuentan, consistían en establecer el domicilio fiscal en Luxemburgo para cotizar por sus beneficios en este país, logrando pagar menos de un 1% por este concepto. Las empresas realizaban en los distinto países de resto de Europa filiales con ciertos acuerdos, con lo que estas filiales se le cargaban mayores costes por la relación central-filial con la intención de reducir los beneficios en estos países (filiales) a cambio de mejorar los resultados y por tanto los beneficios de las centrales en Luxemburgo que allí solo tenían que pagar un 1% o menos.

Luxemburgo se veía agraciada con la circulación y depósito de ingentes cantidades de fondos y por ende con el movimiento de los mismos, y las empresas con el pago de unos impuestos casi inexistentes o al menos muy, muy disminuidos, no digamos en comparación con lo que otras leyes fiscales les obligan en los países donde se genera el negocio. Todos ganan, menos el causante de esos beneficios, el cliente, el ciudadano.

Todo esto, que por otra parte, no es ningún caso aislado ni mucho menos, es práctica habitual de muchas empresas con países deseosos de captar fondos, pero si es para mí muy reseñable por las actitudes y comportamiento que suponen, según mi valoración un contrasentido de grandes dimensiones. Y con ello me refiero a que prácticamente la totalidad de estas 300 multinacionales dedican mucho dinero, al menos eso nos anuncian y así lo muestran en sus cuentas de resultados, muchos recursos a programas de RSC (responsabilidad social corporativa) y la de veces que no lo recuerdan vía presentación, informe, anuncio o acción de relaciones pública este hecho, para después conocer de manera soterrada que no pagan los impuestos que les corresponden por la actividad que han desarrollado en el mercado. ¿Es una gran incoherencia o no?. Yo particularmente, y es mi opinión, preferiría que estas empresas pagaran los impuestos que les corresponden y que no hicieran tanto programa “maquillaje” de cara a la comunidad, pues entiendo que sería más justo, más rentable para la sociedad y mucho más responsable por su parte.

Como sabes, los programas de RSC pretenden de alguna manera conseguir y mostrar a la comunidad la implicación de las organizaciones y empresas con la situación de la sociedad y mejorarla de alguna manera, para ello se diseñan e inician actividades-acciones para satisfacer necesidades que puedan tener la comunidad donde establecen sus negocios las empresas promotoras de estos programas de RSC. Lógicamente, anterior y posteriormente al desarrollo del programa se “vende” a bombo y platillo ante los medios de comunicación para generar una imagen de empresa comprometida con los ciudadanos y con la sociedad, pues es la única pretensión de algunas empresas que tienen políticas y desarrollan programas de RSC. Aunque en realidad son muchos los beneficios que pueden propiciar estos programas, por ejemplo la posibilidad de generar una imagen que predisponga positivamente al cliente ante sus productos o la desgravación fiscal, o diseñar programas que al final beneficia solo a la empresa y se disfraza de un RSC, o poner en marcha acciones que se dirigen a colectivos con pretensiones únicamente comerciales no sociales, etc.

Volviendo a la notica de las 300 multinacionales que se alojaban en Luxemburgo para pagar menos impuestos, una de las primeras cosas que se me viene a la cabeza es como la incongruencia llama a la puerta de todas estas empresas que realizan una ingeniería fiscal impresionante para pagar menos impuestos y que a la vez tienen en muchos casos ambiciosos programas de RSC a los que dedican mucho dinero, y me planteo, veamos estas  empresas se esfuerzan y dedican mucho dinero a devolver a la sociedad parte de lo que esta le concede en forma de proyectos humanitarios y/o sociales, y  después la muestra más básica de RSC, que es pagar los impuestos que les corresponden por su actividad, ¿se niegan a hacerlo?. Debemos aclarar que las empresas no hacen otra cosa en muchos casos, con ciertas licencias eso sí,  que lo que le permite la ley y las políticas aceptadas democráticamente, y en este caso la muestra evidente de ello es que el máximo mandatario europeo, es el padre de mucho de estos acuerdos. Lo que tengo más duda es si esto que hacen es ético por parte de ellas y si en definitiva, muestran ese interés por que tengamos una mejor sociedad por su parte que intentan vendernos con otras acciones. Llámame ingenuo pero hasta que la ética no dirija los destinos de las empresas y las relaciones de competencia, seguiremos teniendo grandes incongruencias empresariales que no entenderán los mercados y que estos castigaran, las leyes pueden ser injustas o inadecuadas, los ciudadanos premian más la ética que el cumplimento de la ley, cada vez más y quizás es ahí donde se debe alojar todas las acciones de RSC.

Podríamos sacar dos conclusiones de esta información del acuerdo Luxemburgo-multinacionales, primero, que estas empresas están matando su propia gallina de los huevos de oro con estas actuaciones, pues puede que dejen muy contentos a los accionista en forma de dividendos (los accionistas son sumamente volátiles y difícil de fidelizar, con lo cual el nivel de compromiso y fijación de sus inversiones es mínimo) pero sin duda están descuidando  la razón primordial para conseguir sus resultados,  ya que con el impago de impuestos y por tanto con la retirada de la posible inversión a través de esos impuestos en los países donde generan sus negocios, están perjudicando  seriamente  al mercado y a su capacidad de consumo. Resultado: la recesión generalizada que sufre Europa. Todo ello a cambio del aumento anual de beneficios  de las propias empresas, por el momento (visión cortoplacista y anticompetitiva, a mi parecer). La segunda conclusión que extraigo de la situación descrita es que esta es la forma de establecer la relación empresa-sociedad que los políticos, esos que elegimos libremente todos, quieren para nuestra sociedad, la muestra de ello,  de que este debe ser el objetivo a conseguir premiar con el ascenso político a unos de los generadores de esos acuerdos empresa-Luxemburgo. Europa ha puesto al frente para dirigir su destino y sus fondos, a alguien que le preocupa los beneficios de las empresas y sus intereses aunque estos sean a costa de la salud de la sociedad a la cual se debe y le paga.

Esta semana hemos tenido la oportunidad de conocer algo que ya sabíamos, las empresas no contribuyen a la sociedad en relación a lo que perciben de ella, pues esto no es un caso aislado, es frecuente llevarse la fiscalidad a un país más “amable” con los intereses de la empresa para aumentar el beneficio de los propietarios y eso, que muchas de ellas en los países donde tienen y desarrollan sus negocios a la hora de contribuir, tienen  una serie de eximentes en el pago de tributos que en ocasiones no es entendible y mucho menos equilibrado y socialmente justo (en España, el impuesto de sociedades recaudado de las grandes empresas no llega a un 6% de media, cuando deberían contribuir con un 30%). Pues con todo y eso, se siguen alojando fiscalmente muchas empresas en paraísos fiscales.

Creo que esta semana debemos estar muy contentos todos los europeos, hemos conocido el programa más ambicioso de RSC que nunca se había puesto en marcha, además la información también nos anuncia que no se ha querido dar “gran bombo” a esta gran iniciativa, pues de hecho, estos acuerdos llevan tiempo en marcha y no se han sabido hasta ahora, huyendo de anuncios demagógicos y populistas, han pretendido que lo importante sea lo que se hace y no como se vende. Por otro lado ya sabemos con esta misma información los méritos sociales y de cara al ciudadano que le han llevado al máximo dirigente de la Unión Europea para alcanzar ese cargo, es no es otro que los logros conseguidos como primer ministro luxemburgués y su dedicación, creatividad e implicación en la mejora de resultados de las empresas. Un señor claramente comprometido con la RSC. De continuar estableciendo estas relaciones sociedad-empresa perderemos todos, no crean que solo los ciudadanos.

@rafacera

 

 

2 thoughts on “300 multinacionales y un responsable público. Hablamos de RSC

  1. Lo primero que no entiendo es porque no se publican los nombres de las 300 para saber con quien nos cruzamos
    en el camino.

    Lo segundo son las contradicciones constantes. Entre dar altos beneficios y declar ERES cada dos por tres, pagar menos impuestos que nadie y seguir especulando, ser tan grandes y comportarse tan pequeños, vender humo blanco por fuera y negro por dentro…

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