No es ningún homenaje a la mujer trabajadora

Yo, que nunca he sido  de ver más diferencias en la empresa entre colectivos que aquellas de rendimiento y talento, pero observo con sorpresa como nos afanamos con marcar diferencias en todos los ámbitos de la organización y esto tiene su impacto y no siempre positivo, mejor dicho lo que se siente afectado es la competitividad de estas. El 8 de Marzo se celebra el día de la mujer trabajadora y me gustaría dar mi visión sobre la situación de este colectivo, que posee una dimensión de más del 50% de la población, aunque me gustaría que el contenido a que tratado fuera del interés del total de la población, y no te equivoques,  no es ningún homenaje a la mujer trabajadora.

Conocemos datos que nos indican que las mujeres cobran menos por hacer el mismo trabajo que los hombres, que poseen muchas dificultades para acceder a los órganos de dirección en las empresas. Igualmente, corre el bulo de que son menos productivas que los hombres, se convive con la premisa no reconocida de que las mujeres pueden aportar menos que los hombres a la competitividad de las empresas. Este es el día a día que de una forma u otra nos indican los estudios, este es la constante leyenda urbana sobre mujeres y empresa.

Todo ello, desde ya os comento es absolutamente discutible y si pretendemos empresas realmente competitivas, deberíamos tratar ciertos temas y eliminar todo aquello que no sea cierto o que no se cumpla en la realidad.

La discriminación salarial es un aspecto más del machismo con el que aun convivimos desgraciamente en ciertos entornos laborales. Son estas decisiones tomadas por hombres, los que deciden los cuadros retributivos, hombres obviamente machistas y sin una percepción actualizada y real de la sociedad, así como de  las aportaciones que hacen las mujeres a los objetivos organizacionales. ¿Creéis que esta decisión a la baja en salarios va en beneficio de la empresa?, nada más apartado de la realidad. En la cuenta de resultados los buenos directivos/as saben que no solo se pueden ver los números, sino que también a esos números son consecuencias de variables como implicación, rendimiento, actitud, innovación, aportación, etc. Intentar obtener una mayor rentabilidad a costa de discriminar un colectivo a la baja en sus salarios es habitual entre malos directivos. Lee mi último post sobre retribución y te darás cuenta que una retribución inadecuada no es ninguna buena decisión.

Se incorporan pocas mujeres a los consejos de administración y órganos de decisión en las empresas, una nueva muestra de que no se posee una visión clara sobre la contrastada solvencia profesional que pueden aportar aquellas mujeres que poseen capacidad y talento suficiente. Estoy convencido de  que esas incorporaciones mejorarían los ratios de negocio de muchas empresas, ahora estancadas o con problemas, y además, en muchos casos introduciría otras formas  de dirección que son tan necesarias y que tanto echamos de menos en las empresas, creo que se daría un efecto de innovación en el management. En este aspecto no me gustaría dejar pasar que la no presencia de mujeres en órganos de decisión es una pérdida de oportunidades, sin duda,  pero que además estas oportunidades aún se ven más mermadas y más seriamente afectadas,  cuando muchas de esas mujeres que acceden a los puestos de poder  lo hacen porque poseen patrones y estilos directivos idénticos a los hombres. Con lo que terminan decidiendo, comportándose, asumiendo los mismos tics que los hombres. Para este viaje no necesitamos alforjas. Esa pérdida de diversidad revierte en menor competitividad, sin duda. Seguimos perdiendo oportunidades empresariales con estas inclusiones de mujeres “varonizadas”, empresarialmente hablando o con la negación a incluir  otras formas de dirigir!. No hay una única forma de hacer management eficiente y efectivo, solo hay formas inadecuadas y adecuadas, pero no una sola forma.

Nunca he sido partidario de aplicar cuotas de participación en estos ámbitos, ni en ninguno. Siempre me ha parecido que debe estar el/la que se lo merece por talento y capacidad, por lo tanto el/la que más pueda aportar al proyecto, el/la  que mejor lo pueda hacer, pero eso sí, esto solo es  claramente  válido cuando todos/as tengan las mismas oportunidades para acceder a esos puestos y  que sea solo la competencia profesional el criterio para acceder a decidir quien ocupa cada puesto. En este sentido es muy  importante que quien decida quien ocupa tal o cual puesto, posea la capacidad de saber discernir quien tiene el talento, competencias, valores  adecuados o no para la optimización de dicho cargo, que esa es otra de las razones por la que no siempre ocupa un determinado puesto la persona más adecuada, no se tiene en cuenta las necesidades de los cargos, indiferentemente de lo trascendentes de estos puesto, por lo que es difícil que se nombre a la persona idónea.

Esta absolutamente demostrado que la capacidad productiva de las mujeres mejora la de los hombres. ¿Parece paradójico, extraño con todo lo que nos cuentan?,  pues es rotundamente cierto. Las mujeres producen más que los hombres,  es más, hay estudios que dicen que si tuviéramos que cobrar por la productividad que desarrollamos hombres y mujeres, serian estas las que más deberían cobrar, concretamente, deberían cobrar un 2% más que los hombres. Ojo que no lo digo yo, lo expone este estudio http://cincodias.com/cincodias/2015/03/05/economia/1425569881_549873.html 

Otro mito que se cae y que refuta las decisiones sobre productividad y salarios que ya hemos comentado, otra premisa interesada, que actúa como leyenda urbana  que deja a las claras que se toman muchas “verdades”  para decidir, cuando  solo son grandes mentiras interesadas. Resultado aceptando estas premisas: decisiones erróneas y por supuesto barreras para alcanzar mejores resultados en la empresa!.

En definitiva, lo que si me gustaría mantener con respecto a la mujer en el mundo empresarial, es que fundamentalmente estamos perdiendo oportunidades de competitividad en nuestras organizaciones, cuando se producen  tratos discriminatorios como los que se  están dando en muchas empresas en la actualidad. Cuando las mujeres (o cualquier otro colectivo) las discriminamos salarialmente, cuando les imputamos características negativas inciertas, cuando no las dejamos acceder con su talento y competencias a las tomas de decisiones, cuando pensamos que son menos aptas que los hombres, con todo ello además de ser una injusticia social absolutamente anacrónica en estos días, es sin duda una forma de dirección que no permitirá alcanzar mayor cuota de competitividad a la empresa, reducirá sus posibilidades de éxito, estará perdiendo oportunidades para lograr sus objetivos. Insisto, este post no es ningún homenaje a la mujer trabajadora, que creo se merece los mismos homenajes  que el hombre trabajador, solo denuncio que estamos perdiendo la oportunidad de mejorar los ratios de competitividad de nuestras empresas, por un machismo trasnochado, anacrónico que no conviene a la empresa, ni a esta sociedad. Si en vez de apartar, maltratar, infravalorar, discriminar, nos preocupáramos  por sumar, incluir, cuidar, potenciar  todo aquello, sea del género que fuere, que pudiera aportar a la organización, otra situación competitiva tendríamos, pero…

PD: Feliz día de la mujer trabajadora y por favor perdona la  incapacidad para dirigir empresas de muchos!.

@rafacera

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