No desprestigiemos la política, es injusto y contraproducente!

No corren buenos tiempos para muchas personas que se dedican o se han dedicado a la política. Es por ello, por todo lo que ahora está dando la cara, que  en la sociedad existe un ambiente muy enrarecido cada vez que se trata el tema  de la política. Se aprecia que está muy desprestigiada eso de la política, se ve que ha generado hastío y desgana, entre la mayoría de nuestra comunidad. Yo creo, que si miramos bien y en profundidad la situación que vivimos, ese desprestigio que se enfoca hacia la política, no es merecido, pero quizás sí, hacia muchos de los actores que la representan.

Son múltiples los casos, de muchos partidos de políticos que tienen serios, muy serios problemas con la justicia por haber cometido delitos (casi todos ellos relacionados con el dinero y la opacidad de este, o abuso de poder). Es por ello que épocas de crisis, como en la actual, esos comportamientos delictivos o al menos poco éticos, son muy cuestionados por el resto de la sociedad. En época de bonanza económica, las críticas se relajan más, desgraciamente!. El auge y poder de los medios de comunicación, así como el interés por la investigación y capacidad de difusión de estos, hace que los ciudadanos tengamos la impresión de que todo en política es igual. Nos muestran un gran volumen de incidencias de este tipo de delitos que os comento, con lo que es fácil confundir la parte por el todo, con lo que es fácil atribuir a la política un carácter o características que no posee, que no debería poseer.

La política es el arte de lo concerniente al interés común, la toma de decisiones que incide en la sociedad, nuestra forma de entender esta y el modelo que aprobamos y ponemos en marcha. Política hacemos cuando opinamos a dónde se debería dedicar el dinero público, como podríamos acabar con el dichoso paro, cuando opinamos sobre si se debería poner o no una farola en una calle de nuestra ciudad, si se debe subvencionar una actividad o no por parte de todos/as. Política es todo lo relacionado con la ciudadanía, y por ende, muy importante en nuestras vidas. La política no se puede desprestigiar, no es conveniente que se desprestigie, por lo que se debería hacer una cierta pedagogía para que la ciudadanía siga manteniendo y atribuyéndole la importancia que tiene para nuestros intereses, para que siga siendo tan imprescindible.

Otra cosa es lo que hacen los políticos/as. Eso es otra cosa. Existen demasiadas pruebas para sospechar que hay una generación de políticos que tuvieron mucho sentido en una determinada época de nuestro país, que aportaron muchas cosas, pero que la evolución sociedad actual les deja inutilizados o al menos con menos capacidad de hacer. La nuestra sociedad  posee diferentes necesidades ha hace tan solo unos años y ello provoca, exige de otros trabajadores, en esto de la política que se adapten mejor a la problemática de nuestra comunidad. No estoy diciendo que existe una generación de políticos que se pueden identificar con los casos delictivos que cada día nos desayunamos, ni mucho menos, esos solo son delincuentes y como tales se les debe juzgar. Digo que el perfil de político que necesitamos ha cambiado, se necesitan nuevas formas de hablar, se deben afrontar los problemas de otras maneras porque los condicionantes, los escenarios, las personas son otras, y esos mismo problemas los de siempre requieren de otras soluciones a las que propusimos hace algún tiempo, por los que los políticos como responsables de abordar dicha problemática, se deben relacionar de otra manera con la sociedad, de forma más inmediata, más masiva, mas personalizada, más cercana. Necesitamos otro perfil competencial de políticos para la situación que nos toca vivir.

Aparecen con cuenta gotas este nuevo perfil de político en la actualidad, con lo cual, cuando aparece alguien diferente en sus formas, palabras o planteamientos su nivel de saliencia (relevancia) es importante. Esa lenta aparición del nuevo perfil de político reclamado por la sociedad está a provocando, junto al aumento de hasta los que ayer eran héroes, y hoy son presuntos delincuentes, que las personas empecemos a ver la política como algo tétrico, sucio, corrupto, endogámico, viciado, ineficaz para las necesidades de nuestra sociedad. Ese es un error que pagaremos antes o después, pues la política dejará espacios para que lo ocupen y la represente otros perfiles de gran riesgo para una democracia sana y eficiente. A la política se debe acercar o invitar a todo el/la que tenga algo que aportar a la sociedad, siempre bajo los supuestos que todos/as defendemos de libertad, respeto, y de respeto a la constitución etc., pues de no ser así, de seguir favoreciendo la idea, de que la política es la que se merece el desprestigio, ese vacío y hastío de los ciudadanos, que todo es igual en política, que todos representan lo mismo, eso será tomado y aprovechado por ciertos personajes (como ya ha mostrado la historia) que tienen cualquier objetivo menos el de aportar cosas a para una mejor sociedad para todos y esto creo que es innegociable para la gran mayoría de ciudadanos. Se necesitan políticos que hagan pensar, que transmitan  a los ciudadanos que la política tiene el estatus determinante que debe tener, que sumen en el interés de las personas por la política, no que resten en este sentido y para ello nada más que dar ejemplo, no solo de palabra.

Es el sistema el que tiene que dejar claro y establecer las reglas para  que sean los políticos los que se identifiquen como los que hacen malas políticas y malas actuaciones, pero que eso no erosione lo más mínimo el interés de todos/as por la política, sino que debe ser un resorte para intentar mejorar, anular o impedir que se hagan esa mala utilización de la política. Es el sistema el que tiene que imponer la ética si  los políticos no se acogen a ella, es quien tiene que imponer la estética de las acciones de los políticos, si esta no aparece, es el sistema el que tiene que resguardar a la política de aquellos/as que la puedan desprestigiar de forma inmediata, preservarla de malos trabajadores de esta. El desprestigio se lo debemos otorgar al verdadero culpable de su consecución, el político; la política es absolutamente necesaria para nuestro bienestar social, para el bien común, es lo único que puede garantizar una mejor sociedad para todos/as.

PD Puede que te parezca que el tema que trata el post relacionado con la política se aparta un poco de los contenidos que habitualmente comparto, fíjate bien y verás que es muy aplicable al mundo de la empresa en muchos aspectos.

Saludos,

 

@rafacera

hechos

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