Empresas sin alma, empresas sentenciadas!

Son muchas las actuaciones de empresas que conocemos, bien por experiencia en “nuestras carnes”, bien por los medios de comunicación, que ciertamente dejan mucho que desear desde una perspectiva social, en algunos casos, en otros más graves, vemos que son directamente delitos contra la comunidad lo que comenten. Todas esas empresas, las que anteponen cualquier criterio, al bienestar social, son las que denomino empresas sin alma… y sin alma no somos nada.

Se asume de alguna manera, que las empresas existen para ganar dinero, solo para ganar dinero, de hecho, el éxito de muchas de ellas solo se certifica cuando estas tienen unas  cuentas muy saneadas, cuando los accionistas y empresario amasan grandes fortunas económicas. Esto, me reprocharás, que puede que sea así entre personas no adentradas en el mundo de la empresa, y debo darte toda la razón, lo que ocurre es que la mayoría de la sociedad está conformada por estas personas de poco rigor empresarial, y además existen muchos hombres/mujeres de negocios que comparten esta máxima, todo por el máximo beneficio económico. Muchos empresarios, emprendedores, directivos de empresas mantienen estas máximas o aunque no lo compartan, su trabajo es controlado por los ratios de dinero que generan, con lo cual con todo ello se incluye o se obliga en muchos casos a que las empresas tenga como misión solo ganar dinero, con lo que los valores para conseguir esa misión, en ocasiones, no son del todo sanos para la comunidad. No se antepone nada a ganar dinero y eso abre la puerta muy diferentes actuaciones en la mayoría de los casos con bajos tintes éticos, legales o simplemente de interés para la sociedad.

Se comparte la idea única de que para ser competitivos, necesariamente debemos ser más baratos que otros, con lo que la reducción de costes en todas las áreas de la empresa es una función ineludible y prioritaria para alcanzar ese objetivo, no el aumento de la eficiencia, sino la reducción de costes. Para ello se bajan los sueldos, se contrata a la inexperiencia o la necesidad extrema a precios ridículos, se exprimen a los proveedores, se hacen verdaderas ingenierías financieras en relación a impuestos o directamente se dejan de pagar los impuestos correspondientes o se pagan en otros países,  se subcontratan en condiciones infrahumanas (se aprovechan de la situación social de otros países, se contratan mano de obra barata, infantil, economía sumergida en condiciones penosas, etc.), en definitiva, cuando se toca arrebato a reducir costes, es cuando realmente se observa el alma y los valores que imperan y que posee la empresa, en función a como aplique ese programa de reducción de costes nos dejara muy claro estos aspectos. En mi opinión los empresarios o directivos especialistas en reducción de costes (despidos masivos, bajada de presupuestos, negociaciones a la baja con trabajadores, firmar contratas al menor precio, etc…) no son, para mi, profesionales que admire en demasía pues no me parece demasiado exigente (desde el punto de vista de capacidad profesional) estas tareas, para mí los que admiro de verdad son los profesionales que aumentan los niveles de eficiencia, es decir, aquellos que consiguen  más con los mismos costes o menos y sin tener que sacrificar a nada ni a nadie importante para la empresa.

¿Por lo tanto que es que una empresa tenga alma?. Una empresa con alma es una organización que tiene como misión crear riqueza para la sociedad, aplicar un reparto de esa riqueza acorde a la contribución de cada colectivo a esos resultados y que obtiene esa riqueza de forma ética y responsable para la sociedad, que dedica esa riqueza a conseguir mayor competitividad, pero siempre bajo el paraguas de aportar valor real a esa sociedad de la que vive. Me diréis algunos, pues entonces hay pocas empresas con alma. Más de las que nos creemos!. Y fijaros, veo esa alma en gran medida en algunas grandes empresas, pero sobre todo en las PYMES y micropymes, que como sabéis es el 90% del tejido empresarial en España.

¿Las empresas sin alma realmente tienen recorrido en el mercado?, me da la sensación que la gran cantidad de medios, el nivel de información que posee y que puede obtener el cliente, por lo que los escenarios tan oscuros que algunas empresas propician no quedan en el anonimato y los conocen la comunidad, así como la demanda de la mayoría de tener un mundo mejor, más sostenible, más justo, todo ello me hace pensar que cada vez menos la empresas sin alma van a tener sitio en los mercados. No es menos cierto que cuando se legisle de una forma clara a favor de propiciar que las organizaciones tengan alma, será el espaldarazo definitivo para producir y/o reconducir a otras organizaciones hacia la responsabilidad social real, no la publicitaria. Se está cada día haciendo más esfuerzos por dotar de esa alma a las empresas, la preocupación por el cliente, los programas de RSC, legislaciones menos tibias y más sociales (queda mucho por andar), las asociaciones de consumidores, grupos de salud social, el aumento de respeto en las empresas competitivas por los trabajadores, el no dar la espalda a necesidades de la sociedad que atienden algunas empresas, todo ello son síntomas de que caminamos en la dirección adecuada, pero lento, muy lento, demasiado lento. Existen centros económicos basados en la especulación o economía virtual en países que se llaman del primer mundo, donde reina la especulación y esta suele ser una de las enemigas más arraigadas y devastadoras para las empresas tengan alma.

Necesitamos en nuestra sociedad empresas con alma, y aquel/lla que te comente que el hecho de que las empresas tengan alma implica menos rentabilidad, menos ingresos, más costes, menos competitividad, puedes tranquilamente pensar, que esa persona piensa eso no por una cuestión de certeza, sino por una condición de incapacidad para ver nuevos escenarios empresariales pues cuando asocia responsabilidad social y disminución de competitividad tiene una visión muy parcial del mundo de oportunidades que existe para otro tipo de empresas. Tener alma implica, tiene que implicar, competitividad, está absolutamente demostrado que ese alma es rentable desde todos los puntos de vista empresarial, pero exige de una mayor capacitación empresarial de sus dirigentes y consejos de administraciones, de niveles superiores de eficiencia, de valores, políticas y procesos muchos más relevantes y encaminados a otros objetivos no solo económicos (siendo estos muy importantes, por supuesto), en definitiva estoy hablando de diseñar y poner en marcha otro modelo de empresa, en muchos casos diferentes a los que ahora se defienden. Que una empresa no tenga alma no significa que no deba de ganar dinero, todo el que pueda, la cuestión es que hace para ganarlo y a que lo dedica, en estos aspectos, es donde se muestra que tipo de alma posee la organización. Si la empresa no tiene alma, si no mira hacia la sociedad de la que vive, la respeta y la hace mejor, solo vagará por los mercados buscando una ubicación que esa misma sociedad antes o después le negará y les hará desaparecer.

@rafacera

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