Cosas de la alta dirección III: Altos directivos y la impermeabilidad

Existe un fenómeno que se da con cierta frecuencia (creo que con demasiada) entre las personas que a acceden a la alta dirección y que no es otro que generar un proceso de impermeabilidad con respecto a su entorno, una vez alcanzado el puesto. Este fenómeno tiene su transcendencia no solo para las personas que lo sufren, sino también para el desempeño de sus funciones.

Unas veces es por el poco tiempo que le queda al recién llegado a la alta dirección, otra por la gran responsabilidad que supone dicho cargo, otras veces porque cree que ha llegado a su meta por fin, y por todas estas causas o por otras no mencionadas, el directivo/a que llega a la alta dirección a puestos donde realmente solo se mira para abajo en el orden jerárquico, pues por arriba no queda nadie, es en ocasiones en esta situación orgánica que se genera un proceso por el cual estos directivos/as se “cierran” cada vez más al entorno que les rodea. Este entorno no es otro que a colaboradores, resto de la organización, stakeholders, clientes, la propia familia, etc…

La razón más habitual por lo que se da esta situación, por la que el el alto directivo/a se impermeabiliza, es en muchas cuestiones por una sana (en ocasiones no tan sana) paranoia organizacional, dónde se entiende que si se comparte lo que la alta dirección piensa, dice, actúa o espera, es algo que puede tener un efecto boomerang que irá en perjuicio del propio alto cargo. Obviamente alguien de alta dirección (al igual que cualquier empleado del resto de la organización, no es algo solo de este nivel de decisión) tiene que saber lo que comparte y con quien lo hace, donde, como, etc. pero de ahí a pensar en que no debe compartir nada, ni dejar que nada le influya, puede provocar un acto de aislamiento, una barrera infranqueable, que en ningún caso es bueno para la persona, ni para su rendimiento en sus funciones.

Es fácil ver como muchos altos ejecutivos no tienen presencia en las redes sociales o que borran todo rastro en estos mismos ámbitos (dejan Facebook, twitter, LinkedIn, etc….) cuando acceden al cargo. Suele ocurrir que cuando deseas conocer un poco más al consejero delegado de tal empresa, no encuentras nada más que cierta información legal. No es menos frecuente observar como alguien que hace unos meses era sumamente accesible para una consulta, para una reunión, para una propuesta, accede a un alto cargo y de repente aparecen todas las barreras imaginables para ser imposible ponerse en contacto con esa persona. No responde a llamadas, no responde a mails, a WhatsApp, a nada. Este puede ser un claro síntoma de lo que os comento.

Muchos/as justifican esta desconexión social con la falta de tiempo, con el incremento de actividad, con agendas estresantes, u otras, pero solo son excusas en la mayoría de los casos. Está demostrado que este tipo de comportamientos entre personas de mucha responsabilidad que supone hacerse impermeable a todos lo que le rodea, son explicable por ciertas causas, las más habituales:
– Paranoia profesional (creen que todos quieren influir en él/ella)
– Falta de autoconfianza para acometer las responsabilidades para las que son contratados
– Exceso de ego profesional y personal
– Desconfianza aumentada del entorno en el que trabaja
– Creer que han llegado a su meta y nadie debe “mover” su sillón de mando
– Menos exposición, menos riesgo
– Confundir impermeabilidad con discreción
– Proceso de reino de taifa (aislamiento superlativo, se genera un “cordón de seguridad” inaccesible para nadie, o en peor de los casos, solo para aquellos que siempre dicen a todo que sí)
– El efecto yo soy la verdad
– Solo ve los inconvenientes del entorno , no sus potencialidades
– No se capaz de jugar o desenvolverse con soltura ante las dos caras que ofrece el entorno, el bueno y el destructor
– Yo decido, yo me la juego, no quiero influencias
– No creer en el trabajo en equipo
– Procesos psicológicos inadecuados que no colaboraran en buenos resultados
– La soledad del alto cargo (del corredor de fondo)

Son las causas más habituales por lo que alguien decide hacerse impermeable, inalterable, nada influenciable ante el entorno profesional. Este efecto no suele ser ajeno al mundo familiar del alto directivo, que ante esta circunstancia, se suele ver igualmente afectado y no de forma positiva.

Un alto directivo impermeable esta perdiendo sobre todo oportunidades, en los negocios, en las potencialidades de los colaboradores, en cuanto a mejoras a realizar en la propia organización. La impermeabilidad supone un proceso de aislamiento, de que nada le afecte que hace que alto directivo desconecte de lo que está pasando en su entorno, clientes, socios, trabajadores, en el mundo.

Cuando en un alto directivo se detecta el inicio de este efecto o se trabaja de manera rápida y contundente o los resultados no suelen ser buenos para el profesional, ni para la organización para la que trabaja. La impermeabilidad suele ser una conducta de defensa que pone en marcha la persona, y que evidentemente posee ciertos niveles de inadecuación, en los niveles patológicos suelen ser devastadores los efectos, en niveles más moderados siempre tiene consecuencias que no justifican su puesta en marcha.

El alto directivo cuando se vuelve impermeable a su entorno, siempre tiene más cosas que perder que ganar, es como conducir con los ojos cerrados, no sabes cuándo, pero te la pegaras.
@rafacera

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