Sí, empresas inteligentes emocionalmente!

Es la inteligencia emocional un tema que se trabaja cada día con más asiduidad entre particulares y empresas. Los departamentos de recursos humanos cada día lo ven como imprescindibles para alcanzar un mejor ambiente laboral, así como alcanzar más y ambiciosos objetivos. De igual forma, hay muchas personas que saben que tener competencias en inteligencia emocional mejora su vida y su perfil, así como su marca personal. Sabemos que hay personas más o menos inteligentes emocionalmente, pero ¿hay organizaciones o empresas que los son o que poseen carencias en este sentido?, es decir, ¿pueden las organizaciones tener esta competencia tan humana?

Será bueno que os diga que entiendo por inteligencia emocional, para mi es la capacidad que posee una persona para conseguir que sus emociones y sentimientos reviertan en beneficio de sus intereses, objetivos y metas.

Para ello será conveniente que esta persona posea ciertas capacidades, habilidades y actitudes que le permitan orientar sus emociones hacia la consecución de determinados objetivos. Habrá de conocerse, deberá conocer los efectos de las emociones en sus actos, habrá de saberlas utilizar, deberá saber interpretar adecuadamente las situaciones, gestionar estas, poseer ciertas actitudes, ponerse en lugar de otro, etc…

En este sentido ¿podríamos aplicar estos mismos condicionantes a una organización? Creo sinceramente que sí. Estoy convencido de que las empresas y las organizaciones en general, como he comentado otras veces, poseen personalidades propias e incluso diferentes a las de sus mandatarios y trabajadores, incluso fundadores o propietarios. Es por ello que creo tiene mucho sentido mi argumentación con respecto a que una empresa puede ser más o menos inteligente emocionalmente.

Una empresa esta continuamente emitiendo mensajes, realiza determinadas actuaciones, posee una forma de afrontar crisis corporativas, posee un estilo de liderazgo, unas formas de comunicación interna y externas, etc… por todo ello, las respuestas y los procesos aplique o pongan en marcha para todo ello, determinarán cuanto de inteligente es la empresa en función a como module o gestione la situación y las emociones asociadas a esa situación.

Todo ello dependerá de las políticas que la empresa interiorice para sus comportamientos, así como el talento de la propia empresa e inteligencia emocional que poseen su plantilla, toda ella, no solo el nivel directivo. La inteligencia emocional tendrá mucho que ver con cuestiones de con quién hagamos cobranding, junto a quien camine, a quién patrocina, el compromiso con los clientes y comunidad que posea, así como en su forma de producirse de los productos y servicios. En realidad, por tanto, estamos hablando que la inteligencia emocional de una empresa se puede percibir por todas estas cuestiones, así como por el posicionamiento (sensaciones creadas) y lo que este produzca en los clientes. De igual manera viendo en donde invierte la organización, qué programas de responsabilidad social corporativa, como se solidariza en determinadas situaciones, como afronta un ERE, como negocia el convenio laboral, como son los protocolos de actuación de cara a clientes insatisfechos, formas de interactuar con stakeholders, etc… en fin como gestiona situaciones, como provoca y recepciona emociones procedan de donde procedan y si esto se hace de forma adecuada, premeditada, prevista y asumida por la propia organización, para generar valor a través de dichas situaciones.

En mi opinión creo que queda perfectamente establecido que también las empresas son más o menos inteligentes emocionales. Por ello creo que se debe de formar, perfeccionar, entrenar, optimizar y controlar sus ratios de inteligencia emocional. Y todo esto debe ir más allá de solo formar a su plantilla. Se debería revisar protocolos y procesos de trabajo, formas de actuar, revisar nuestro marketing, nuestro modos de producción, en definitiva todos aquello que se susceptibles de generar emociones, sentimientos, interna y externamente a la empresa.

La inteligencia emocional de las empresas se tendrá que mostrar de manera coherente y sistemática por lo que todo lo comentado, deberá de estar perfectamente interconectado, coordinado y trabajado bajo una misma premisa, de forma interdepartamental o multifuncional, pero será la alta dirección la que se responsabilice de que esa inteligencia emocional vaya en aumento y se controle de forma adecuada, así como junto con el resto de la plantilla deberá comportarse de igual manera y bajo los mismo preceptos interna y externamente.

Las empresas deben tener como bagaje y como competencia para la competitividad, la inteligencia emocional, pero además, según el grado que presente de esta competencia, provocará un determinado clima laboral, un cierto nivel de aceptación por parte de la comunidad e incluso un mayor o menor nivel de productividad. Sí, las empresas pueden y deben ser inteligentes emocionalmente, fundamentalmente para ser una empresa más competitiva!
@rafacera

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