Cosas de la alta dirección: Sus 5 retos para ser competitivos tras la crisis

PROBLEMA: La alta dirección de las empresas viven momentos convulsos, entre la mezcla de mejora económica y nuevas necesidades que se plantean. En actualidad, esta alta dirección, posee retos por delante si desean aumentar su competitividad, si pretenden seguir siendo alguien en el mercado. En las grandes empresas, la mayoría de ellas, empiezan a orientar la organización hacia la consecución de estos retos, pero en el segmento PYMES, van muy retrasados en el logro por superarlo.


Los/as altos directivos de muchas empresas están un tanto nerviosos (por ser generosos) por el cumulo de cambios que intuyen que han de realizar en sus organizaciones. Ahora, después de tener que haber dedicado tiempo y preocupaciones a intentar capear la crisis, ahora que la economía indica mejores resultados, se dan cuenta, y esto forma parte de la causa del nerviosismo que os cuento, de que los escenarios de éxito son diferentes, muy diferentes a los que se daban ante de la crisis.

Hay que establecer otros parámetros de funcionamiento si se quiere optar al éxito.
En pocos años transcurridos, los parámetros de éxitos que eran válidos en 2007, posiblemente hoy en día dejaría fuera de la lucha por los mercados a cualquier empresa. Lo que era efectivo en 2007 hoy es algo absolutamente anacrónico e innecesario para lograr buenos resultados. Todo ha cambiado de forma rápida y profunda en poco tiempo, muy poco tiempo.

¿Cuáles son los retos a los que se enfrentan las empresas para ser competitivas en la actualidad?
La alta dirección tendrá que resolver los siguientes aspectos de forma solvente para lograr un ranking suficiente de competitividad que les permita continuar en la mucha por los mercados:

  • Integrar la cultura digital a la tradicional de la empresa. No solo tendrá que manejar herramientas digitales y tener presencia en internet, tendrá que saber combinar la cultura tradicional de la empresa con los nuevos requisitos y valores de la cultura digital, logrando dar como resultado una nueva cultura para la empresa o una muy renovada a la anterior. La alta dirección tendrá que tener mayor y mejor manejo de las nuevas tecnologías, habrá de utilizarla más y mejor, habrá de reconvertirse en este aspecto
  • La empresa no solo habrá de ser capaz de obtener talento, sino que habrá de conseguir que ese talento venga, se quede y se potencie en la organización. De no ser así, tendrá problemas de gran envergadura por incapacidad. El talento se impondrá en poco tiempo en las empresas como una función prioritaria sobre el resto, pero no solo en empresas de carácter tecnológico, que parece que es donde solo es necesario ese talento y en aspectos técnicos. El talento cada día se hará más necesario en aspecto de relación con personas, en la forma de entender la cultura de la empresa, en ser capaz de dar forma a la personalidad de la empresa. Ese talento será de mucho más interés y más carente que el técnico. Ese cambio y/o evolución, será el que más cueste en las organizaciones por la incidencia que tendrá en todas las áreas de la empresa, rr.hh , financiero, producción, jurídica, etc.
  • La reputación estará por encima de los productos y servicios en las empresas. El valor de una empresa no se medirá solo en cuanto a los recursos financieros que posea una empresa, sino que la reputación cotizará en bolsa, más que el rendimiento financiero de la empresa, de una manera mucho más acuciante que hasta ahora. La reputación, la buena reputación será el fin del marketing moderno. La ética y sostenibilidad en los negocios, la transparencia, el respeto por todo lo que incumbe o toca la empresa, ampliar la misión de generar satisfacción no solo a clientes, sino también a trabajadores, comunidad, accionistas, serán aspectos determinantes para esa buena reputación y por tanto para el aumento de competitividad de la empresa
  • Antes de preparar la internacionalización habrá de integrarse la cultura digital en la empresa. El deseo de tener presencia en el exterior para la empresa no es solo un deseo, cada vez más es una obligación, por la globalización del mercado, por la uniformidad, en muchos casos, de consumo en diferentes países, etc., pero creo que antes de dar el salto a otros países, sobre todo para las PYMES, están habrán de hacer sus deberes en cuanto a la integración de la cultura digital en el ADN de la empresa, para tener opciones de éxito en la internacionalización. Esto parece obvio, pues son estas empresas, las PYMES, las que menos recursos poseen, menos dimensión y menos peso en los mercados, un branding más débil, por todo ello lo tendrán que compensar esas dificultades en el exterior con un poderío digital que le permita mostrarse, gustar y vender.
  • Cambiar los parámetros de competitividad. Me da la sensación que en demasiadas empresas se siguen intentando competir en mercado por aspecto que difícilmente son sostenibles para una sociedad como la nuestra. Intentar vender más, siendo más baratos que el resto solo basando nuestra competitividad en los costes, hará tener presencia muy efímera en los mercados pues ya hay quien tiene todos los condicionantes para hacer esto mucho mejor. Probablemente las empresas que vayan a precio tendrán muchos problemas para evolucionar en el sentido que os comento en los apartados anteriores, no por nada sino porque el coste siempre será prioritario sobre cualquier otra razón y cuando esto es así el talento es caro, la integración de una nueva cultura, la búsqueda de la buena reputación también. Existen bolsas de talento suficiente como para ser competitivos en precio y en otros valores añadidos, que no los más baratos, y para conseguir esa evolución que os cuento con éxito y a tiempo

Estamos en esa situación, permíteme el símil, parecida a la del paso del tornado por una ciudad para muchos directivos, han estado luchando por que el daño fuera el menor posible, pero cuando cesa la tormenta, lo que queda nunca es igual a lo que había, e incluso habrá que reconstruir con la idea de que, en caso de venir otro tornado, ese nos afecte menos que el actual. Considerando que ha resistido a la devastadora fuerza de la inclemencia. El/la alto directivo debe reconstruir lo dañado pero con otras miras, con otros destinos, con otros recursos para su organización. Tiene retos muy importantes por delante para lograr ser más competitivos, de mucha dificultad para implementar en su organización. Queda mirar hacia delante intentando no padecer los efectos sino intentando ser proactivos y crear el futuro. Inmenso reto de enorme dificultad
@rafacera

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